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PARROQUIA SAGRADA FAMILIA

Queridos hermanos, en las siguientes líneas les comparto algo de lo que es la vida de la parroquia “Sagrada Familia” de Guayaquil:

“Dios provee”, en verdad Dios provee. Pero también “a Dios rogando y, con el mazo dando”. Esto lo estamos viviendo en nuestra parroquia “Sagrada Familia” en los últimos meses. Han sido meses de intenso trabajo en diversos aspectos. Todos los trabajos parroquiales son coordinados desde el Consejo Parroquial, mismo que lo componemos siete hermanos seglares (de diversos grupos de la parroquia) y este servidor: Nancy Salazar, Mariela Cordero, Anita Tafur, Javier Veliz, Geovanny Mendieta, Rosi Jaramillo, Gabriela Moya y Galo Flor.

Como servidor de la parroquia, me siento muy satisfecho por encontrarme en medio de herma- nos seglares muy comprometidos. Me atrevo a decir que ellos son, de esta parroquia, el motor humano alimentado por la fe. Han asumido con valentía, con gran sentido de pertenencia, responsabilidad y corresponsabilidad y, sobre todo, con fe, su misión dentro de la parroquia, a más que todos ellos están en contacto muy cercano a nuestro ser y carisma franciscano capuchino.

SOLIDARIDAD Y ATENCIÓN A POBRES

Cáritas de la parroquia constituye uno de los aspectos de la vida parroquial con intenso protagonismo seglar. Al interno de Cáritas coincidimos en la percepción de que la cantidad de pobres se va incrementando en nuestra parroquia, situación que nos provoca dolor y preocupación de cómo atender en parte, aunque sea mínima, a sus duras realidades.

Los hermanos que conforman Cáritas de la parroquia, se reúnen los martes de cada semana, a las 16:00, allí se comparte, desde la experiencia de Dios, las complejas realidades que están viviendo los pobres de nuestra parroquia (sus causas, consecuencias o manifestaciones de pobreza y perspectivas de futuro). A partir de allí, se elaboran, aunque sea con pequeños proyectos, posibilidades de gestión en ayuda a los más pobres y necesitados de la parroquia, a la vez que se evalúa lo que se va realizando (cada reunión está contenida en su acta respectiva, misma que es debidamente aprobada al inicio de cada siguiente reunión). A más de lo ya señalado, en cada reunión semanal evaluamos y programamos.

En diferentes días a los de las reuniones, también nos encontramos para elaborar las raciones de alimentos que serán entregadas a las familias necesitadas. Las últimas entregas solidarias, luego de las celebraciones eucarísticas parroquiales, se realizaron el 18 de julio (40 raciones). Aunque estamos entregando un promedio de 40 raciones (cantidad que se logra de la autogestión de los fieles de la parroquia), mínimo se requieren 70 raciones.

Las entregas las realizamos según el grado de prioridad que tienen las familias, esta graduación la establecemos en nuestras visitas periódicas que realizamos a las familias. Así, el 17 de julio, realizamos la última visita de inspección a diferentes familias y constatamos sus niveles de precariedad económica, salud y edad. Aprovechamos también de estas visitas para llevar raciones a quienes, a más de extrema situación, tienen problemas de movilidad y no pueden acudir a las eucaristías del domingo (día de entrega de raciones), para ello utilizamos recursos económicos provenientes de los pocos dineros que los fieles dan con esta finalidad.

Para el 4 de septiembre, estamos organizando un curso artesanal para que las familias puedan proyectarse en pequeños emprendimientos como en la elaboración de cloro y algunos desinfectantes. Este curso tendrá lugar en el salón parroquial, tiene cupo limitado (bioseguridad) y una inscripción simbólica de 1,00 dólar, contamos ya con algunos cupos inscritos.

CATEQUESIS

En la vida de esta parroquia, este aspecto está impregnado del protagonismo seglar y, en mi servicio de párroco, lo digo con alegría, esperanza y fe. El equipo de la catequesis se ha tomado en serio su vocación y misión (18 hermanos catequistas) y, tal como el Papa Francisco nos invita a mirar al servicio de estos hermanos en la línea ministerial, yo simplemente lo confirmo contemplando lo mucho que hacen en bien de este pedacito de iglesia.

Todo el trabajo catequético esta animado y coordinado por los hermanos de la “Coordinación de la Catequesis”, desde la que establecemos líneas de comunicación y trabajo con cada grupo y comisión, con reuniones frecuentes, de al menos una vez a la semana donde, a nivel general, se evalúa y programa todas y cada una de las acciones catequéticas.

En el 2018, en la Coordinación de la Catequesis de nuestra parroquia, organizamos la Comisión Psico-pedagógica que tiene, entre otras tareas, preparar una estrategia para aplicar la catequesis familiar en sentido estricto. Es así que, en el 2019 ya nos empeñamos en la tarea y, aunque al inicio tuvimos temores, por lo complicado que es el que los padres de progresiva acogida.

A causa de la pandemia, desde el año pasado (2020), la Comisión Psico-pedagógica se vio obligada a trasladar la catequesis familiar, de “presencial” a “virtual”, trabajo nada sencillo por las nuevas circunstancias y desafíos que nos planteaba la pandemia.

En la modalidad virtual seguimos sosteniendo el mismo planteaminto de la catequesis familiar en sentido estricto, donde los padres son los catequistas de sus hijos, en ello se ha trabajado arduamente en la comisión. Vamos, de modo muy prudente y progresivo, dando pequeños pasos hacia un retorno a la catequesis presencial. Además, en los casos que, luego de un estudio psicotécnico nos indica que son casos especiales, de modo inclusivo estamos brindando catequesis a estos casos especiales también con catequesis especiales.

Actualmente, cada grupo tiene una o dos reuniones (virtuales) a la semana, según la necesidad del grupo catequético. Por las posibilidades actuales de la pandemia, los domingos y por modalidad presencial, los grupos catequéticos participan alternadamente en las celebraciones eucarísticas asumiendo: los padres de familia las tareas de mantener, vigilar y promover la bioseguridad, mientras que los chicos, con algunos padres de familia, las tareas de animar la celebración eucarística (moniciones, lecturas, intenciones, ofrendas,…).

No exagero, al decir que me siento, como animador de la parroquia, satisfecho por el trabajo que realizan todos y cada uno de los seglares comprometidos con esta sagrada misión y en ejercicio de su ministerio catequético.

OBRAS E INFRAESTRUCTURA

A mi llegada a la parroquia, el Hno. José Cruz, de quien tomé la posta en el servicio de párroco, me indicó que estaba entre sus proyectos (de caso de continuar en la parroquia), reformar el área del Sagrario Parroquial, incluso puso en mis manos un muy interesante proyecto.

Durante el tiempo que llevo en este servicio parroquial, fue mucha la gente y en muchas las ocasiones que se manifestaban en este deseo de darle al Sagrario un ambiente funcional y agradable apto para la oración ante la Santa Eucaristía.

Este deseo de los fieles ha venido por muchos años. Hay quienes testimonian que son varios los párrocos que tenían ese proyecto, que incluso nuestro hermano, que goza del descanso eterno, Benito Andueza, cuando fue párroco te- nía ese proyecto en manos.

El Consejo Parroquial, hace 6 meses, decidió que esto deje de ser un deseo y sea una realidad, por lo que se puso manos a la obra iniciando por la recaudación de recursos económicos (autogestión y de diversos modos), aunque la obra se realice luego de uno o dos años.

Para que no sea dinero que se recoge y se recoge sin un proyecto concreto, luego de varias consultas, de examinar varias propuestas, de compartirlas a los hermanos de la fraternidad, mirando sus costos, arquitectura,… en el Consejo Parroquial, apostamos por la propuesta que nos parecía, a más de económica, muy en la línea de nuestros deseos y objetivos (entre ellos de provocar la oración y contemplación ante el Santísimo). Calculábamos que lo podíamos ejecutar luego de uno o dos años, según vayamos recaudando el dinero, pero se sumó a todo esto la propuesta de una familia de la parroquia de donarnos el sagrario, dejando el resto de la obra (muro, iluminación del área del Sagrario,…) a gestión de la parroquia. Con esto, lo que inicialmente fue un deseo, pasó a ser una propuesta mucho más concreta y viable e incluso que la podíamos ejecutar ya porque prácticamente, con la donación de la familia estaba ya financiada.

La propuesta concreta y autogestionada fue presentada a la comunidad parroquial a la que se le consultó de diversos modos y en diversas ocasiones, igualmente a la fraternidad de hermanos capuchinos de Guayaquil y, gracias al permiso del gobierno de la Custodia, el viernes 23 de abril se iniciaron los trabajos de readecuación del Sagrario Parroquial, mismos que finalizaron el viernes 4 de junio, fecha en la que se bendijo el nuevo Sagrario y, en las misas del domingo 6 de junio, fue presentado a la comunidad parroquial. Para este trabajo, el Consejo Parroquial designó a su vez a una “Comisión de Obra” destinada a ejecutar el proyecto en: su arquitectura, adquisición de materiales, supervisión del trabajo… Vale señalar que el total de la obra tuvo un costo de 7.886,75 dólares, de los cuales, 3.000,00 fue el valor del Sagrario donado por una familia de la parroquia. El resto (4.886,75) fue dinero que el Consejo Parroquial lo autogestionó a base de rifas y donaciones a lo largo de casi 6 meses.

A consecuencia del trabajo realizado en el Sagrario Parroquial, la sacristía del templo se vio afectada positivamente ya que ganó algo de espacio físico y quedó un lugar apto para utilizarlo como clóset. Para esta adecuación, se utilizó una donación de la Custodia de 3.000,00 dólares. Con este dinero se financió la instalación del clóset y se logró la adquisición de 4 ventiladores para el templo (reposición de ventiladores inservibles) y la colocación de un espejo grande.

Por muy notables fallos en el sistema de iluminación del templo, como muchas lámparas sin luz, el Consejo Parroquial tuvo que en buscar el financiamiento y contratar a técnicos para cambiar totalmente el sistema de iluminación del templo (a sistema led), tales trabajos se iniciaron el 2 de julio. Fue necesario el cambio de cables, transformadores y luminarias de todo el templo.

En vista a que el templo llevaba algunos años sin pintura y con paredes muy manchadas, el 27 de junio, se inició el mantenimiento de la pintura del interior del templo, finalizando este trabajo el 2 de julio.

El viernes 30 de julio, se realizó el mantenimiento del equipo de sonido.

Aunque estos últimos meses han sido de mucho trabajo en mantenimiento e infraestructura. Seguimos con algunas necesidades que no dejan de estar en nuestras prioridades como:

-- Adquisición de un computador portátil para remplazar al actual (los técnicos señalan que ya no sirve, que más costaría su reparación que la compra de un nuevo). Este computador portátil servía para proyectar, cantos, imágenes, lecturas… en las eucaristías dominicales, también para el uso de la catequesis y en las reuniones de grupos parroquiales.

-- Adquisición de un nuevo pesebre navideño (las figuras que tenemos están rotas y descoloridas).

-- Mantenimiento y pintada de las paredes externas del templo parroquial.

-- Mantenimiento y pintada de bancas.

-- Pulida del piso del Templo.

-- Construcción de baños (frente al salón parroquial) y adecuación de un lugar digno de bodega parroquial (actualmente se guardan las cosas en diversos sitios a falta de una bodega adecuada).

De mi parte y muy seguro que, de parte de toda la comunidad parroquial, extiendo el agradecimiento respectivo a los hermanos capuchinos de la fraternidad de Guayaquil por toda su implicación en la parroquia logrando que la tarea parroquial sea un compromiso fraterno y no la pertenencia o exclusividad de un hermano. Muy especial agradecimiento por todo el apoyo brindado y que se sigue brindando a la parroquia desde el gobierno de la Custodia.

BIOSEGURIDAD Y ENCUENTROS FRATERNOS EN LA PARROQUIA

Desde inicios de la pandemia, el Consejo Parroquial se implicó en las nuevas tareas propias de una de las grandes características de este nuevo estado y modo de vida a causa de la pandemia, la bioseguridad. Es así que, en un primer momento, fueron los hermanos del Consejo Parroquial los que iniciaron en ser los promotores y vigilantes de la bioseguridad, actualmente estamos en la tarea de vincular en estas actividades a los fieles, sobre todo a los grupos parroquiales. Procuramos, en todo lo posible que los insumos de la bioseguridad, como también la limpieza y desinfección del templo sea gestionado por los mismos fieles organizados, sobre todo, en familias y grupos parroquiales.

Debido a que ya se está pasando, progresivamente, a encuentros presenciales, pero con las respectivas normas de bioseguridad, grupos parroquiales están iniciando a tener sus reuniones grupales, es el caso del grupo del Movimiento Juan XXIII que, el 13 de agosto, realizó su primera re- unión presencial desde después de la cuarentena del año pasado.

Igualmente, el martes 17 de agosto, en el salón parroquial, celebramos en agradable clima fraterno el cumpleaños del nuestro hermano Roque Grández.

Esperando haber compartido parte de la vida de la parroquia, un abrazo grande de Paz y Bien con el sincero deseo que Dios mismo y el Pobrecillo de Asís continúen animando nuestra vida y vocación de hermanos capuchinos,

Hno. Galo Flor

 

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