DIA DE LA CUSTODIA

Quito, 2 de julio del 2018 

Queridos hermanos Capuchinos de la Custodia de Ecuador 

Desde hace varios días estuve con la inquietud de escribirles algo en torno a esta próxima celebración. Para qué contarles lo que en la Orden se recuerda el tres de julio. Lo saben de sobra. Quería algo sencillo, algo que nazca desde la gratitud, que exprese aquello que estamos viviendo y manifieste lo que veo hacia el futuro. 

De modo que a continuación les propongo algunos motivos para celebrar, oficialmente, por primera vez, el día de nuestra Custodia de Ecuador. 

  1. La presencia de los hermanos Capuchinos en Ecuador. Recordemos que los primeros capuchinos llegan al país hacia la última parte del año 1800. Más tarde, tras casi medio siglo después de haber sido expulsados, hacia los años 50s, nuevamente regresan a Ecuador. Regresan capuchinos que “nunca se habían ido”. Estaban en la frontera con Colombia y regresaban continuamente. Por eso, que nuestra segunda entrada se inicia por el norte del país. Por tanto, hay una rica historia de perseverancia, de osadía, de hermanos que querían que el carisma estuviese presente en el país. 
  2. Hay una rica historia paralela, también de mediados de los años 50 del siglo pasado, de capuchinos en la misión de Aguarico. Una historia que tiene su sitial propio, una historia de entrega, de no amilanarse ante los desafíos, de estar al límite de lo que cada uno puede dar, de inculturación, de primera evangelización. 
  3. Un poquito antes de comenzar el presente milenio se funden las historias y comenzamos a hacer presencia como una sola circunscripción. Dos historias distintas, dos modos de vivir el carisma que confluyen en una historia, la nuestra. 
  4. Casi veinte años después de ese acontecimiento de unidad, hoy somos las dos terceras partes capuchinos ecuatorianos. Y ya desde hace varios años, sin pensar que sea bueno o malo, sino ambas cosas, hemos estado, tanto en el gobierno como en las distintas instancias de decisión y marcha de la Custodia, hermanos ecuatorianos. Y los hermanos Capuchinos venidos de España, en su gran mayoría, llevan más de treinta años entre nosotros. 
  5. Esto nos lleva, sin duda, antes que a creernos los importantes, nos lleva, decía, a realizar los mayores esfuerzos posibles para implantar verdaderamente el carisma en Ecuador. Para esto creo que es importante recordarnos algunas prioridades:
    1. Necesitamos, a la luz del Evangelio, recrear nuestro carisma de hermanos menores: esto implica la revisión de nuestra forma de vida y la respuesta que en los distintos lugares estamos dando; 
    2. en esta misma línea, implica el tener siempre presente los valores fundamentales de nuestra vida: vida fraterna, contemplación, oración, cercanía con la gente (y con los hermanos); 
    3. un fuerte compromiso evangelizador – en plena eclesialidad – en constante conversión pastoral y atentos a los retos pastorales que se nos plantean: jóvenes, familias, indígenas, gente “descartada” desde un fuerte compromiso por la justicia, el cuidado y transformación de nuestro medio. 
    4. Finalmente, se hace urgente promover e invitar a otras personas a vivir nuestro carisma. 

Termino parafraseando aquellas palabras-objetivo de la celebración del Año de la Vida Consagrada: que este tres de julio sea para “recordar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza”. 

Feliz fiesta, 

Hno. José Dick Ramírez Ch. Custodio 

 

N.B. Tengamos presente en nuestra oración a las Hermanas Clarisas Capuchinas Sacramentarias, nuestras hermanas en el carisma aquí en Ecuador. 

 

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