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COMUNICADO

La justicia social, nuestra meta.

El respeto al orden constituido, el camino

Quito, 24 de junio de 2022

En 1979 nuestra patria volvía a la Democracia. La aspiración de paz, justicia y equidad albergaba a cada ecuatoriano. Sabíamos que nada de eso se iba a conseguir sin esfuerzo. Cada uno desde su quehacer cotidiano se comprometió a hacer realidad este proyecto de país.

La concreción de esos sueños, sin embargo, se ha visto afectada por el egoísmo y la dureza de corazón de quienes detentando cualquier tipo de representatividad popular han dado la espalda a las grandes mayorías.

La legítima manifestación de descontento, por la situación de abandono y de injusticia de estos días, es una expresión del camino que aún tenemos que recorrer como nación para atender a todos, especialmente a los más vulnerables. Cada uno de nosotros somos responsables de haber mirado a otro lado cuando la salud, la educación, los alimentos, el salario justo no eran un bien de todos sino de pocos.

Es injustificable que la lucha social se manche con la presencia de grupos armados criminales que buscan sembrar el caos, el terror y la desestabilización por las calles de nuestro Ecuador.

Es injustificable que la búsqueda de mejores días para todos se contamine con la proterva intención de desestabilizar el orden democrático, legalmente constituido, sea desde la calle o desde los intereses de partidos o grupos.

¡Es hora del Ecuador! ¡No hay tiempo que perder!

Es hora de que todos nos comprometamos a hacer de la fraternidad una verdadera acción política, de la sensatez y la verdad nuestra manera normal de actuar, de la paz y el diálogo nuestro único camino.

Es hora de que gobernantes y gobernados podamos hacer una opción por la vida, por la defensa de los más vulnerables, por el progreso en equidad para todos.

Cada cristiano, cada hombre y mujer de buena voluntad, cada ciudadano ecuatoriano no dejaremos de construir la pazy buscar la justicia. Desde la atención pastoral, pero también desde las múltiples obras de las diferentes confesiones cristianas en salud y educación, nos comprometemos a poner en el corazón de nuestra acción la defensa de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y de todos los ecuatorianos, así como también a defender el orden constituido, como el único marco político y social para solucionar nuestras diferencias.

¡Que Jesús, con su corazón manso y humilde, nos una como hermanos, hijos de esta hermosa tierra del centro del mundo!

 LOS OBISPOS DEL ECUADOR  

CONSEJO DE PRESIDENCIA  DE LA CEE

CONFRATERNIDAD EVANGÉLICA ECUATORIANA

LA IGLESIA LUTERANA

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