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Saludos Navideños 

Navidad 2020 

de fr. Roberto Genuin 

Ministro General de los Hermanos Menores Capuchinos

Queridos hermanos,  

ayer por la tarde, entrando en la capilla de la Curia, encontramos algo distinto que me  llamó la atención. Un hermano nuestro, particularmente diestro en estas cosas, preparó  una pequeña composición en la entrada. Generalmente en este período preparamos los  pesebres. También nuestro Belén está listo en el presbiterio. Y luego, la noche de Navidad  se coloca el Niño. En Epifanía se agregan los Reyes magos… La novedad sorprendente de  este año fue que, en la composición, al inicio de la capilla, fueron puestos los tres magos  en camino de búsqueda del Niño que nace. 

Pienso que cada uno de nosotros ya encontró al Señor, pero que está siempre en la  búsqueda de encontrarlo más, de conocerlo mejor. 

Entre las cosas más hermosas que podemos experimentar viviendo en fraternidad,  y que nos dan más fuerza y gusto, es ver que los hermanos que caminan con nosotros  están todos en búsqueda para encontrar aún más al Señor. Esta es también una de las  experiencias más interesantes que vivimos en la Curia: más allá de nuestras fragilidades,  evidentemente también con nuestros límites y pecados, es hermoso ver el compromiso  de cada uno para tratar de encontrar más profundamente al Señor. Porque es eso lo que  importa más allá de todo. 

La sorpresa de Navidad es que al final de esta búsqueda, como sucede a los magos que  siguendo la estrella encontrarán al Niño, también nosotros lo encontraremos. En verdad,  la sorpresa más grande es que Él ya nos estaba buscando. Cada vez que lo encontramos  en realidad lo hallamos como un Amigo que nos ha precedido. Esto es bellísimo: El Señor  nos precede continuamente para venir a nuestro encuentro. Él haciéndose hombre-niño,  hombre en esta tierra, busca relacionarse con nosotros, busca el diálogo conmigo. 

El diálogo que Jesús busca conmigo me hace sentir importante ante los ojos de Dios,  me dice que tengo un hombro seguro en el que apoyarme, que hay una benevolencia cierta  hacia mí por parte del Señor. Al mismo tiempo me hace reflexionar: si el Señor viene por  mí y me precede para encontrarme, lo mismo hace no sólo conmigo, sino también con  cada uno de nosotros. 

Así, mientras me da la certeza de ser querido, amado de Dios, me muestra también la  dirección para tratar de encontrarlo más. La indicación de hacer lo mismo, como pueda,  pero de hacer lo mismo yo con mis hermanos, con todos. La pequeñez del Niño dice que  el Señor está dispuesto a hacerse acoger por todos. No importa el camino que uno haya  recorrido, los títulos que tiene, no importa cuan grande sea su fe, ¡no importa de qué fe  sea! El Señor viene para encontrarse con cada hombre. Esto está exactamente en línea  -¡nunca dejaremos de agradecérselo!- con lo que el Papa nos enseña en estos últimos  años, es decir, la apertura que el Señor tiene hacia cada uno de nosotros y la apertura que  cada uno de nosotros debería tener en relación a todos los hombres. Justamente parece  que todo lo que el Papa nos enseña esté fuertemente unido a nuestro modo de intuir la  relación con Dios, tan cercana a la sensibilidad franciscana. ¡Esto debería darnos gran  valor!  

Hemos transcurrido un año distinto. Pero, a pesar del desconcierto de los primeros  meses, la Orden no se detuvo. Hay muchas señales que indican que la Orden no se detuvo.  Por ejemplo: el hecho de que continuamos, si bien de modo diverso, sirviendo a los pobres.  Es hermoso ver las imágenes y escuchar las historias de tantos hermanos nuestros en Asia,  África, América Latina… las fotos que los retratan mientras llevan alimentos o material  sanitario en los pueblos alejados, a las poblaciones que no tienen ninguna asistencia. ¡Es  algo muy bello! Que nos acerca al estilo de Dios, aquel de acercarse a nosotros. Así la vida  se renueva. Hay tanto fermento también aquí en la Curia por parte de muchos oficiales de  distintas oficinas para animar la Orden, de modo diverso al acostumbrado, quizás, pero  también eficaz. Continuemos por este camino. 

Os deseo ahora, a cada uno de vosotros, que estéis en camino de la búsqueda del  Señor; de daros cuenta de que el Señor no se detiene nunca, continúa viniendo a nuestro  encuentro, y que acogiendo al Señor que nos precede en venir a nuestro encuentro,  también nuestro corazón se abra a la atención y al encuentro con los hermanos. 

Fr. Roberto Genuin OFM Cap

¡Feliz Navidad y buen año 2021 para todos!

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