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Iglesia con rostro amazónico

25 Agosto, 2021

Para referirse a las claves pastorales que han conducido el proceso eclesial Amazónico, Mauricio López Oropeza, Director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del Celam, apela a su propia experiencia en el proceso de concepción, preparación, fundación y conducción colegiada de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), así como al propio acontecimiento sinodal amazónico –aún en proceso– desde donde sitúa algunas categorías de interpretación de esta experiencia pastoral territorial, a partir de las orientaciones puntuales y urgentes del Papa Francisco.

Por Mauricio López Oropeza.

La periferia es el centro

En abril de 2018, participando en el consejo pre-sinodal amazónico, durante un receso tomando café, el Papa Francisco se acercó a nosotros, y luego de una conversación espontánea, se puso serio y nos dijo: “pongan atención a lo más importante, la periferia es el centro”. Esta frase, repetida por el Papa en varios momentos, refleja un elemento del Evangelio fundamental para comprender y promover este proceso pastoral territorial en la Amazonía.

Lo que era considerado descartable, indeseable o secundario, se torna en piedra angular para crear nuevas posibilidades y caminos para la Iglesia y para un mundo roto. En el itinerario pastoral de la REPAM hemos experimentado esto como ruptura interior, y con viejos moldes que no dan vida –manteniendo y honrando aquellos que siguen dando sentido–, para dejarnos iluminar por la novedad de lo periférico.

Pero, no se trata de una periferia que destrona al centro para asumir ahora ese rol y repetir el mismo esquema excluyente, sino que ha de mantener su cualidad de periferia en contacto profundo con la territorialidad y con los rostros de los márgenes, ayudando a transformar e iluminar al centro desde su pequeñez. Esto es evidente en el propio itinerario y discernimiento de Jesús. Las voces del territorio amazónico, y el modo de escucha y participación directa, aún con limitaciones, han cambiado por completo el modelo pastoral de la REPAM y del proceso sinodal, quizás para tornarse en irreversibles y fuente de vida para la Iglesia y para el mundo.

No perder el foco: que no se diluya la dinámica territorial

En marzo de 2019, en el marco de un encuentro de estudio sobre los temas prioritarios del Sínodo, el Card. Hummes, el Card. Barreto, y yo, como comité directivo de la REPAM, tuvimos el privilegio de asistir a una audiencia privada con el Papa. En ese encuentro fraterno, además de solicitarnos elementos para la preparación del Sínodo, insistió al menos cuatro veces en pedirnos: “no pierdan el foco, no dejen que se diluya el sínodo”. El pedido era claro, el sínodo no es una arena de disputa ideológica, o de pugna de poderes entre intereses ajenos a la realidad amazónica. En esta solicitud expresaba que el sínodo sobre la Amazonía debía ser acerca de los sujetos concretos en el territorio, y sobre la escucha y promoción de ellos. De no ser así, perdería el sentido de territorialidad-encarnación y fracasaría como paradigma para otros dinamismos eclesiales pastorales emergentes.

Esto ha sido fundamental en el modelo pastoral territorial de REPAM, ya que ha caminado habitando las tensiones, es decir, logrando un balance creativo entre los diversos polos en confrontación sobre: dimensión, alcance, identidad, enfoque, ritmo, perspectiva, comunión, apertura, etc. En esas tensiones, y navegándolas, se ha logrado una credibilidad en los diversos ámbitos y con los distintos sujetos del territorio.

Los múltiples agentes externos, de un extremo ideológico y de otro, querían convertir este sínodo en su vehículo particular para producir los cambios que consideraban esenciales para la Iglesia, o según sus ideologías parciales, con o sin la Amazonía, con o sin sus pueblos y comunidades. Los procesos pastorales territoriales, si han de ser clave para la reforma de la iglesia y para una nueva eclesiología, deben honrar siempre y sobre todo a las voces encarnadas, y a pueblos y comunidades quienes han de ser progresivamente más sujetos de su propia historia como horizonte irrenunciable de Reino.

La perspectiva del desborde

El 15 de octubre de 2019, durante la Asamblea del Sínodo Amazónico, el Papa tomó la palabra y dijo con firmeza: “no terminamos de hacer propuestas totales… estamos de acuerdo en un sentimiento común sobre los problemas de la Amazonía y la necesidad de responder, pero al buscar las salidas y soluciones, algo no satisface. Las propuestas son de remiendo. No hay una salida totalizante que responda a la unidad totalizante del conflicto… con remiendos no podemos resolver los problemas Amazónicos. Sólo pueden ser resueltos por DESBORDE… El desborde de la redención. Dios resuelve el conflicto por desborde”.

El seguimiento de Jesús está por encima de las estructuras e ideologías que, aunque necesarias e importantes, y las cuales dan cuenta de nuestro camino y modo de ser y hacer eclesial, son finalmente medios, no fines. El fin es la construcción del Reino al modo de Jesús. En ese sentido, la experiencia pastoral territorial de REPAM ha planteado, a partir de la escucha al territorio, la necesidad de que las comunidades tengan un acompañamiento real, relevante, permanente, concreto y creíble. Por ello, la urgencia de encontrar nuevos caminos al sabernos limitados e incapaces dada la fragilidad actual, y ante un desafío descomunal.

La lógica del desborde a la que nos convoca el Papa implica abrazar los múltiples rostros crucificados que piden de la Iglesia ese papel profético y de presencia creíble, incluso si es necesario en algunos casos vender todo lo que tenemos (abandonar viejos modos) para abrazar el rostro del Cristo vivo y crucificado en el territorio.

Asimismo, se trata de asegura una presencia ministerial buscando nuevos caminos en clave de desborde (sin perder la comunión), para dar una respuesta a las necesidades pastorales territoriales y de los sujetos que ahí viven. No se trata de sustituir ministerios existentes, sino de fortalecerlos y enriquecerlos, pero también dando paso hacia nuevos caminos como claramente lo estableció el sínodo en un discernimiento confirmado de manera contundente, y a la luz de las voces del territorio.

El proceso pastoral Amazónico, y su Sínodo, como expresión filial con Laudato Si’

En febrero de 2020, en entrevista para La Stampa, el Papa expresaba sobre el Sínodo de la Amazonía: “es hijo de la Laudato Si’. Quien no la haya leído nunca entenderá el Sínodo para la Amazonía. La Laudato Si’ no es una encíclica verde, es una encíclica social, que se basa en una realidad ‘verde’, la custodia de la Creación”. Con estas palabras establece la relación de este territorio Amazónico con el futuro del planeta. Francisco continúa diciendo que estamos en “una situación de emergencia mundial. Nuestro Sínodo será de urgencia”.

Si bien la REPAM nace antes de la presentación de la encíclica Laudato Si’, ella es una concreción de la visión multidimensional sobre la ecología integral para un territorio específico, tal y como anticipaba Aparecida. Dada esta relación filial entre Laudato Si´ y el Sínodo Amazónico (por tanto, con la REPAM), es necesario un discernimiento en doble vía. Sin un conocimiento de la encíclica Laudato Si’ será imposible comprender la pastoral territorial de la REPAM y el proceso sinodal amazónico; y en el sentido opuesto, es necesario adentrarse en la experiencia pastoral-territorial amazónica para reconocer una de las más importantes concreciones de esta encíclica social sobre el cuidado de la casa común.

Muchos creyentes no consideran que el cuidado de la casa común sea un elemento inherente a su identidad como miembros de esta Iglesia. Es imperativo cambiar esta situación. El creyente del tiempo presente, para ser genuinamente seguidor de Cristo, debe asumir un compromiso real y creíble sobre el cuidado de la casa común en obras y palabras, de lo contrario no lo será plenamente. La fe en Cristo debe, necesariamente, estar asociada al cuidado de la vida y a garantizar la continuidad de esta en el planeta, con una mirada prioritaria sobre los territorios y sujetos más vulnerables, y reconociendo a la tierra como hermana-madre.

Estamos llamados a entrar en las aguas de este nuevo camino pastoral territorial amazónico, reconociendo la irrupción de otros sujetos eclesiales territoriales que desde la REPAM hemos tenido el privilegio de acompañar en sus comienzos, los cuales avanzan en la cuenca del Congo, en el río sobre el océano de Asia y Oceanía, en el corredor biológico Mesoamericano, en el macro-bioma del acuífero Guaraní y el gran Chaco, y en Europa y Norteamérica, navegando juntos al ritmo del Espíritu, trabajando incansablemente ante la crisis socioambiental planetaria, y asumiendo las rutas concretas de Laudato Si’ y la exhortación Querida Amazonía, para hacer realidad los sueños social, cultural, ecológico y eclesial con los que nos interpelan el grito de los pobres y de la madre tierra.

“Cuanto más vasto sea el mundo, cuanto más orgánicas sus conexiones interiores, tanto más triunfarán las perspectivas de la Encarnación” (Pierre Teilhard de Chardin, El fenómeno humano).

Fuente: ADN Celam

 

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