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La fraternidad espontánea

 

La fraternidad espontánea, un enriquecimiento pleno de la vida, porque ha sido para mí uno de los grandes elementos de la vida capuchina, en el cual en cada momento recibía una gran motivación humana y vocacional, ya que siempre he logrado encontrar los signos de la presencia de Dios y de su gran amor en cada uno de los hermanos con los que he hecho vida fraterna, seguramente así lo vivieron la primera fraternidad Evangélica: Jesús de Nazaret y sus discípulos (Cf. Mt. 23,8).

Durante esta etapa del Noviciado Común Capuchino conformado por Colombia, Ecuador y Venezuela (CEV), han sido muchas las experiencias que he tenido en la integración y en el año de Noviciado: el conocimiento y la vivencia de distintas culturas en un solo hogar han llevado a que el estilo de vida franciscano capuchino sea percibido desde diferentes puntos, pero teniendo un mismo ideal que es el ser hermanos menores, y aprender a cultivar la vida fraterna (Cf. Const. 6, 89).

Antes de iniciar “la cuarentena” debido al Covid-19, vivíamos un ritmo de vida bastante activo que nos invitaba a profundizar los valores de la fraternidad dentro y fuera de la casa, con: visita a los enfermos del barrio, en el albergue San Juan de Dios, deporte, caminatas y paseos por lugares muy llamativos de Quito-Ecuador. Quiero expresar que durante este tiempo de pandemia he llegado a comprender que a pesar de las duras realidades que vive el mundo he encontrado el gran gozo de vivir a Jesucristo en fraternidad, desde el aislamiento y de manera creativa, con una mayor entrega y liberación del “Yo” por el “Nosotros”, y desde la fraternidad hacia nuestros vecinos que más sufren sin trabajo ni alimentos, hemos compartido una canasta de víveres como signo de solidaridad.

En el Noviciado cada hermano aporta, desde su vivencia, los dones que Dios le ha dado para la construcción de la fraternidad espontánea, empezando desde la vida espiritual, la eucaristía (muchas transmitidas vía Facebook), el rezo de la Liturgia de las Hora, Adoración al Santísimo Sacramento, y de igual manera con las relaciones fraternas y servicios en la cocina, la limpieza de la casa, momentos recreativos y diálogos fraternos, entre otros.

Comparto estas vivencias del noviciado antes y durante el confinamiento por el Coronavirus.

Hno. Alfonso López

novicio capuchino de Venezuela.

Quito, julio, 2020.

 

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