Beato Honorato Kozminsky

13 de octubre (1892-1916)  Himno

Wenceslao Kozminski (padre Honorato) nace en Biala Podlaska el 16 de octubre de 1829.
Se inscribe en la Escuela de Bellas Artes en 1845, donde pierde la fe.
En 1846 es encarcelado por sospechas políticas.
El 15 de agosto, día de la Asunción, reencuentra la fe, y queda en libertad el 27 de marzo de 1847.
El 21 de diciembre de 1848 es admitido al noviciado capuchino de Lubartów.
El 27 de diciembre de 1852 recibe las órdenes sagradas.
De 1895-1916 es comisario general de los capuchinos residentes en territorio ruso.
Durante los años de 1853 a 1864 desenvuelve un fecundo apostolado en Varsovia, sobre en el campo de la predicación y de la dirección espiritual.
En 1855 inicia la congregación de las Felicianas, y en 1860 el de las Capuchinas de Santa Clara.
En enero de 1863, tras la insurrección polaca, es confinado en Zarkroczyn hasta 1892, y más tarde en Nowe-Miasto.
Durante su estadía en Zakroczyn toman cuerpo varios de los institutos y congregaciones (¡hasta diecisiete!) fundados por su celo y aprobados por la Santa Sede el 21 de junio de 1889.
Es denunciado y se imponen ciertas restricciones a estas congregaciones .
El padre Honorato muere en Nowe-Miasto el 16 de diciembre de 1916, a los 87 años de edad.
Se inicia la causa de beatificación en 1929.
El proceso sobre sus escritos, más de cien volúmenes, concluye en 1974.
Juan Pablo II le beatifica el 16 de octubre ded 1988.

 

Desde que conocí la figura de san Francisco de Asís, la perfección de sus virtudes y su espíritu, él ha sido mi santo predilecto. Mi único deseo es imitar plenamente su perfección y observar su Regla con fidelidad. Me parece que ha llegado el tiempo en el que el ejemplo de perfección cristiana debe salir del estrecho círculo de la clausura, pues no se puede pensar que viviendo en el mundo no sea posible tender a la perfección. María es precisamente el ejemplo de esta vida escondida que nuestras congregaciones han elegido como modelo.  (Beato Honorato Kozminski)

PADRE DE LA MODERNA POLONIA CATÓLICA

El capuchino polaco padre Honorato de Biala Podlaska, conocido en la vida seglar como Wenceslao Kozminski, fundó más de 17 congregaciones religiosas, de las que todavía vive una decena de ellas. Nace en Biala Podlaska el 16 de octubre de 1827. Fueron sus padres Esteban y Alejandra. Murió en Nowe-Miasto el 16 de diciembre de 1916.

Recibió en el seno de su familia una exquisita educación cristiana, y, tras los estudios primarios en la escuela de su ciudad natal, se trasladó a realizar los de bachillerato a Plock. En 1845 se inscribe en la Escuela superior de Bellas Artes en Varsovia, y pierde allí la fe debido a nocivas influencias. En 1846, sospechoso de pertenecer a una determinada organización política, es encarcelado en la misma Varsovia por la represión zarista y contrae el tifus, viviendo bajo la amenaza de la pena capital hasta el 27 de marzo de 1847 cuando, contra toda esperanza, es puesto en libertad. El día de la Asunción del 46 reencuentra la fe.

El 12 de diciembre de 1848, deja a su madre enferma y entra en el noviciado capuchino en Lunartów. Es ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 1852. Desempeñó los cargos de profesor de sagrada elocuencia, de teología al interior de su provincia, penitenciario de los herejes convertidos, consejero provincial, superior del convento de Varsovia durante un año y comisario general de los capuchinos residentes bajo la dominación rusa de 1895 a 1916.

Sobresalió como predicador y fue un afamado director de espíritus ya desde sus primeras actividades sacerdotales. Era requerido para predicar en las más importantes iglesias de Varsovia. Encargado de la dirección de los terciarios seglares, no se contentó con promover entre ellos la vida devocional sino los quiso involucrar en tareas caritativas y sociales. Conoció en este tiempo a Sofía Truszkowska, a quien dirigió espiritualmente y puso del llamado "rosario viviente"; lejos de quedar satisfecho con la formación de grupos de hombres y mujeres dedicados al rezo del Rosario, les estimuló a una organizada actividad caritativa.

Tras la insurrección contra Rusia, enero de 1863, de resultados desastrosos, y extinguidas las órdenes religiosas, el padre Honorato fue recluido en el convento de Zakrokczym, donde permaneció hasta 1892, y más tarde en el de Nowe-Miasto.

Trató de salvar por encima de todo la fe católica y el sentido patriótico de su pueblo contra la persecución zarista que pretendía, entre otras cosas, desgajar la Iglesia polaca de la de Roma a fin de instrumentalizarla lo mismo que la Ortodoxa. Los medios de los que echó mano para conseguir estos objetivos fueron la devoción mariana y el movimiento de seglares franciscanos al que, con consentimiento del ministro general, sometió a una reforma radical.

Las leyes civiles de la época prohibían cualquier apostolado en público, e incluso recibir novicios, todo con miras a la extinción de la religión. Por tanto, quienes deseaban consagrarse a Dios se veían constreñidos a abandonar el país. Quienes al respecto pedían consejo al padre Honorato, recibían la respuesta de no abandonar la patria por tal razón, y los inducía a vivir los consejos evangélicos en la Tercera Orden de San Francisco, sin necesidad de abandonar su medio habitual de vida y de trabajo, sin hábito, sin convento, escondidos entre la gente. Entretanto estudiaba el Evangelio no sólo en su espíritu sí que también en la forma de la vida religiosa.

Tomó como modelo la vida de la Sagrada Familia de Nazaret, sobre todo en su estar sin relieve, escondida, detalle que se esfuerza en hacer vivir al interior de la vida ordinaria, dentro del mundo, y así aparece en términos muy precisos en todas las congregaciones por él fundadas. Para el padre Honorato la vida escondida no es una exigencia contingente nacida de la particular situación socio-política de la Polonia de su tiempo, y sí un postulado evangélico. Escribe: "En estos niveles se observa la vida escondida, no a causa de la necesidad, y sí por el deseo vivo de imitar la vida escondida presente en el Evangelio. Esta forma, que no viene sujeta a la circunstancia de los acontecimientos sociales o políticos, ha sido elegida voluntariamente por ella misma, porque redunda en mayor alabanza de Dios, más fácil progreso espiritual y más segura salvación".

En el confesonario de Zakroczym tomaron forma y vida numerosos institutos nacidos de su celo apostólico, cada uno de ellos con un objetivo específico: los intelectuales, los jóvenes, los obreros, los servidores del Estado, los empleados de las fábricas, el servicio doméstico, los niños, los enfermos, los artesanos, los campesinos, lugares y actividades varias desde las que pudiera acudirse en ayuda de los otros, e influir en un determinado núcleo social, la hostelería, por ejemplo, las librerías, las bibliotecas, las escuelas, las sastrerías y todo negocio en general.

Para una mayor irradiación apostólica de sus religiosos, quiso que cada una de las congregaciones por él fundadas estuviera constituida por tres distintas categorías de miembros: la primera la formaban religiosos que, viviendo en comunidad, tenían la obligación de acoger y dirigir a los otros; la segunda acogía a religiosos con votos temporales, residentes en sus propios hogares, o en pequeños grupos enquistados en la vida diaria: eran los "unidos", y constituían el elemento más dinámico de cada una de las congregaciones, con mayores posibilidades de influir en los ambientes con un apostolado activo, amén del ejemplo de sus vidas. Y la tercera en que se integraban especialmente terciarios franciscanos empeñados en una colaboración apostólica.

Todos estos religiosos vestían de paisano, y su modo peculiar de vida fue confirmado por la Santa Sede con el decreto Ecclesia Catholica el 21 de junio de 1889. No cabe duda que las peculiares circunstancias de la época influyeron en las realizaciones del padre Honorato, pero en modo alguno se puede silenciar su intuición de lo que posteriormente se daría en llamar "signos de los tiempos"; ni tampoco la realidad de que una docena larga de institutos seculares encontrara sitio en la Iglesia, de derecho y de hecho, y de lo que el padre Honorato fuera precursor.

El experimento, sin embargo, tuvo poca duración, debido a las recriminaciones y denuncias contra la novedad de estilo la vida religiosa instaurada por él más allá de las tradicionales formas canónicas. En 1907 le fueron impuestas tales restricciones que, de hecho, vinieron a causar la desaparición de los "unidos", ellos y ellas.

El viejo fundador defendió con ahínco aquella forma de vida que tan beneficiosos resultados había proporcionado en las circunstancias históricas concretas. Decía que había querido crear en torno a él un "ejército de confesores de la fe, prontos a defenderse de las mofas del mundo, diseminados por las casas y oficinas de todas las ciudades, en silencio, a la sombra, aunque firmes en su testimonio cristiano siempre".

Y él, que había impuesto a sus religiosos no escribir nada respecto a su identidad, y circundarse de silencio, decía de su propia vida: "Estas almas ardorosas difunden en torno a sí una benéfica atmósfera moralizante, no solo mediante sus contactos personales sino también al interior de los grupos y de la gran masa. Está demostrado que las personas de buen espíritu, donde quiera que se encuentren, aun sin proponérselo, irradian a su alrededor bondad y bienestar".

Tuvieron un dramático tono profético las palabras con las que, en 1916, pocos días antes de su muerte, insistía sobre la necesidad de rodear la vida religiosa de la mayor reserva y clandestinidad: "Os ruego que no os manifestéis en público como religiosos, porque la libertad de que ahora gozamos es temporal. Vendrán tiempos de grandes dificultades...Sed constantes en este género de vida, porque a ello habéis sido llamados, y solo así podréis acumular los tesoros de vida divina, y trabajar con gran fruto para la gloria de Dios y la salvación de las almas".

Cuando en 1905 ya no puede seguir recibiendo a sus penitentes y dirigidos en el confesonario por motivo de su enfermedad, el padre Honorato se dedica a mantener una extensa correspondencia epistolar con sus hijos espirituales. Las cartas conservadas en el archivo de la postulación, en Varsovia, guardadas en 21 volúmenes, suman casi 4.000. También se guardan en el mismo archivo un millar de sermones, amén de un rimero de manuscritos que él fue componiendo desde su juventud, tales como obras ascéticas, de mariología, vidas de santos, de historia, homilética, en torno a la Regla de la Tercera Orden y de las Constituciones de varias congregaciones, traducciones al polaco y otros temas. Es digna de mención la casi enciclopedia mariana, Quién es María, con 52 tomos y 76 volúmenes, de los que solo se ha publicado, en dos ediciones, el primero. También es interesante para el conocimiento de la vida del padre Honorato su Diario Espiritual en el que leemos "Desde el primer momento de mi ingreso en la Orden he perseguido el proyecto de dar a conocer a los hombres el amor de Dios". De las cien obras nacidas de su pluma, permanecen inéditas 41 de ellas.

El padre Honorato murió en concepto de santidad el 16 de diciembre de 1916, a los 87 años de edad. Fue sepultado en la cripta del convento de Nowe-Miasto, de donde fue trasladado el 10 de diciembre de 1975, luego de su reconocimiento, a la iglesia superior. Finalmente, el 16 de octubre de 1988 fue beatificado por el Papa Juan Pablo II.

Mariano D'Alatri

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