ENTREVISTA DEL HNO. GALO FLOR AL HNO. JOSE LUIS ENGONO

MISIÓN CAPUCHINA – DELEGACIÓN DE GUINEA ECUATORIAL - BATA

Desde mi llegada a Guinea Ecuatorial, el Hno. José Luis Engono me ha brindado su calor fraterno y en su testimonio percibo también el futuro de la vida capuchina en este bello territorio. Hace pocos meses cumplió 25 años de haber emitido su Primera Profesión como hermano capuchino. Hoy por hoy es el único hermano nativo en la Delegación Capuchina de Guinea Ecuatorial y me complace decir, sin faltar a la verdad y sin exageración alguna que en José Luis descubro al hermano trabajador, preocupado por el bienestar de la fraternidad y con las ganas de seguir siendo feliz en la vocación que el Señor le ha concedido, hermano capuchino.

José Luis Engono Nguema, nació en Bata-Guinea Ecuatorial, el 22 de marzo de 1965; hijo de Don Francisco Engono Nguema y Doña Nguema Avomo. Su Primera Profesión a la vida capuchina la realizó en Ollería – Valencia (España), el 5 de agosto de 1984 y su Profesión Solemne la realizó en Murcia (España), el 1 de mayo de 1988.

Tanto los estudios primarios como los secundarios los realizó en la ciudad de Bata (Guinea Ecuatorial); los estudios de Filosofía y Teología en el Instituto Teológico de Murcia, afiliada a la Universidad Pontificia de Salamanca (España); los estudios en la especialidad de Misionología los realizó en la Universidad Pontificia Gregoriana en Roma. Habla español, francés e italiano a más de su lengua nativa fang.

Hoy forma  parte de la fraternidad capuchina de Bata, fundamentalmente colabora en la formación de sacerdotes diocesanos y religiosos con la docencia en el Seminario Mayor “La Purísima” de Bata; también en la formación profesional de jóvenes con la docencia universitaria en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) de Bata; imparte retiros, convivencias, etc…; en la casa de formación capuchina del Prepostulantado los hermanos formandos cuentan con su valioso aporte y, lo más importante, es un hermano con el que da gusto vivir.

CUESTIONARIO:

1) José  Luis, nos podrías compartir lo que fueron tus inicios, tus primeros pasos de tu proceso vocacional, motivaciones primeras, anécdota, personas que te influenciaron, etc…? ¿El porqué entraste en los Capuchinos y no a otra comunidad, cuando bien podías haber escogido otra (Salesianos, Hermanos de La Salle, Claretianos, etc…?                 

José Luis: Gracias Hno. Galo por la oportunidad que me brindas para poder ponerme en contacto con los hermanos de tu Vice-Provincia de Ecuador y otras circunscripciones de la Orden, donde llega vuestra revista “…….”

Mis inicios son como de cualquier joven; es decir, quiere de todo y no quiere nada. Un desconcierto y desorientación atrapa en una cierta etapa de la vida.

Empecé participando en las convivencias vocacionales con los Claretianos en Niefang, mientras hacía el bachillerato durante las vacaciones de Pascua. El contacto con los claretianos era meramente informal, sin un compromiso serio.

Los Sacerdotes de la Catedral de Bata influenciaron bastante en mí, porque muchos eran mis profesores en el instituto de bachillerato de Bata, y yo, ejercía de monaguillo. En los desplazamientos pastorales de fines de semana acompañaba muchas veces al Párroco Jesús Ndong Mba Nnegue, actualmente Párroco en Bidjabidjang, Diócesis de Ebibeyin.

La Hna Elena Querol, de la comunidad de las Hnas. de la Caridad de Santa Ana, fue también una persona que me ayudó a orientarme.

El hecho de entrar en los Capuchinos de la Provincia de Valencia se puede catalogar de pura providencia divina por la siguiente historia: mi amigo José Luis Mangué Mba y yo manteníamos una correspondencia informal con un joven capuchino guineano, que estudiaba en Valencia en aquel momento, él nos puso en contacto con los superiores. Posteriormente nos invitaron hacer una experiencia que no comprometía a ninguna de las partes; es decir, los Capuchinos y nosotros. Si estábamos satisfechos podríamos quedarnos en España y hacer el proceso normal. En España ya se encontraba otro joven con el mismo plan.

Tras un tiempo de experiencia bonita en el convento de la Magdalena, iniciamos el noviciado en Ollería (Valencia), donde profesamos los tres (3) guineanos.

Nos trasladamos a la comunidad de estudiantes en Murcia (España), donde iniciamos los estudios de filosofía. Después de unos años mis compatriotas por varias razones fueron dejando la Orden. Hasta la fecha puedo subrayar la siguiente estadística: 2 novicios y 5 profesos de los cuales sólo queda mi persona.

El quedarme yo, no es motivo de orgullo, sino una razón de más para dar gracias a Dios por los 25 años de Profesión que celebré el pasado 19 de agosto junto con otros hermanos que cumplieron 50 de profesión, en el convento de la Magdalena (Valencia), donde hice mi experiencia de postulantado.

Así entré en la Orden y este ha sido el proceso. El hecho de no haber elegido otra congregación no hay razón de peso que lo sostiene, sólo la Providencia Divina lo puede explicar.

¿Qué valores de la cultura “fang” te han enriquecido vocacionalmente y cómo hoy sientes que se expresan en tu cotidianidad?

José Luis: Ciertamente, el ser “fang” me ha ayudado mucho y me enriquece cada día. Para los lectores conviene una pequeña aclaración: (los fang son la etnia mayoritaria de Guinea Ecuatorial, a la que pertenece el Hno. José Luis).

El hombre como ser social, lógicamente, le enriquece la sociedad a la que pertenece. La cultura bantú y la fang en particular tienen elementos convergentes con la espiritualidad franciscana; por ejemplo, la hospitalidad, la sencillez y el sentido de familia. Cualquier rincón humilde y rural esto se ha hace notar. Otra cosa son las grandes ciudades, donde se pierde ya los valores culturales y el anonimato sobre sale. No cabe duda que hoy, con el tema de la globalización hemos perdido o vamos perdiendo lo nuestro –yo cultural- me refiero.

Estos valores se expresan en mi cotidianidad tratando a la gente como ellos me tratan: con la máxima sencillez posible, ofreciendo la hospitalidad que se requiere según las circunstancias. El sentido de familia es la expresión más amplia en nuestra cultura; por ejemplo, no son solamente hermanos los biológicos, sino que el término se extiende hasta los pertenecientes a la misma tribu.

Necesitamos, querido Galo, hacer otra aclaración sobre el término “tribu”. Esta es un subgrupo de la etnia. Soy fang, pero perteneciente a la tribu anvom que también se denomina nzomo.

Todo lo dicho anteriormente trato de ponerlo en la práctica y ser uno más entre los míos, aunque ningún profeta es bien visto entre los suyos.

¿Qué aporte (s) fundamental (es) crees que han dejado y/o siguen dejando los misioneros capuchinos que han pasado por este bello rincón africano?

José Luis: Aportes fundamentales creo que han dejado muchos que han pasado por aquí y siguen dejando (Algunos de ellos dignos de mi admiración). El principal aporte ha sido el Evangelio, que es lo fundamental que debe aportar cualquier misionero; todo lo contrario, su misión no tendría sentido.

Los otros aportes como lo cultural, normalmente, no suelen arraigar. Es decir, he conocido y conozco misioneros que pasan todo su tiempo a criticar y denigrar las culturas y la manera ser de la gente del lugar. Pero si nos remitimos a lo que es la antropología cultural podemos encontrar una gran variedad de culturas que encierran unos grandes valores culturales. Importar modelos culturales nunca ha dado buenos resultados. Los misioneros que han funcionado con un modelo de importación cultural han fracasado en su misión.

Lo que te digo, es lo mismo como el modelo de ser capuchino. Encontrarás en la Orden muchos hermanos  con distintas  o diferentes sensibilidades sobre la pobreza, que a veces la valoración raya o es equiparable a la miseria. Por tanto, los aportes y sensibilidades deben tener en cuenta la contextualización de la realidad.

De qué modo crees que el carisma capuchino aporta y/o debería aportar al mundo del joven de hoy y, en concreto, al joven de Guinea Ecuatorial?

José Luis: Evitemos hablar del mundo en general; pues, sería bueno aterrizar sólo sobre el joven de Guinea Ecuatorial. Por nuestra joven presencia en este país creo que nuestro carisma no ha sido muy conocido entre los jóvenes, salvo algunos que nos están más cerca con afinidad vocacional o de amistad. Ciertamente, despierta una curiosidad en muchos jóvenes ver a algunos hermanos con hábito y una radicalidad en la manera de vivir.

Pero, observo otra curiosidad en los jóvenes cuando ven que los trabajos domésticos algunos de ellos los hacemos nosotros mismos. Nuestro carisma, ciertamente, aporta algo diferente como: la sencillez de vida o de relaciones con las personas, la hospitalidad, etc…

Pero, teniendo en cuenta la realidad actual muchos jóvenes se han vuelto insensibles al tema religioso. Por lo que, personalmente, me quedo preguntando con inquietud e incertidumbre: ¿Si el carisma capuchino y otros dicen tanto y si llegan hoy a nuestros jóvenes?

Mira hermano Galo,  desde hace diez años  imparto clases de teología en el Seminario Mayor Inter diocesano de Bata, pero  en los últimos 4 años observo que  hay menos  seminaristas. Algo pasa para que los carismas queden “afectados” en su aceptación vocacionalmente. Sobre este punto es cuestión de hacer un somero análisis en nuestra realidad eclesial. Cuando escuchas a algunos hermanos lamentando sobre la falta vocaciones me pregunto lo siguiente: ¿Nos hemos detenido en hacer este análisis socio-religioso-eclesial? Pero esto no expreso un pesimismo, sólo constato una realidad

¿Qué mensaje envías a Ecuador (de ánimo vocacional misionero) y en especial a quienes están pensando en realizarse como hermanos capuchinos o están ya en nuestra Formación Inicial?

José Luis: Pues, animar por la opción misional durante el periodo de la Formación Inicial no deja de ser interesante y bueno. “Id y proclamar el Evangelio a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, es vocación y llamada común para todos los bautizados. El religioso hace esta opción de modo radical dejando su país, aunque muchos seglares hoy hacen lo mismo.

Pienso que es necesario formar a los hermanos con esta sensibilidad misionera. Recibir el don de anunciar la Palabra de Dios a otros pueblos es un don excelente.

Es cuestión de animar a los jóvenes con inquietud misional, que los superiores le ayuden a clarificar lo que desean. Y a los superiores decirles que no “maten” espíritu misionero, porque muchos quieren y no les dejan. Aunque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Gracias, Galo, por haberme brindado esta oportunidad de poder ponerme de alguna manera en contacto con los hermanos de Ecuador, que algún día espero conocer, aunque durante mi tiempo de estudios en Roma ya conocí a algunos.

A todos los hermanos un fuerte abrazo.

Bata, 22 de octubre de 2009.

 

(Entrevista realizado por el Hno. Galo Flor, al cumplirse un año de haber dejado su país, Ecuador, para emprender el viaje al continente africano como misionero capuchino)

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