Espíritu del Señor y tú.

 

Tu vocación

Ahora que tú ya sabe bastante bien lo que es un fraile capuchino, llegó la hora de preguntar directamente a tú mismo: ¿Lo que Dios quiere de mí? ¿Por qué me puso en las manos este libreto? Tú ya no es más un niño y debe tener percibido como el mundo en que nosotros vivimos es, al mismo tiempo, maravilloso y lleno de problemas. Tú también ya debe tener conciencia de que hay que encontrar su lugar en el mundo, no solo para aprovechar todo que él puede presentar para tú realizarse, pero también para dar su contribución, una contribución que nadie va hacer en su lugar.  

Un mundo dividido

Es fácil a nosotros percibirnos que está en un mundo lleno de divisiones: en cuanto, algunos están en la calle, porque ni tiene donde vivir, otros tienen sobra de espacios y de recursos en amplias mansiones. En cuanto un grande número ni sabe leer y escribir, porque no tiene posibilidad de ir a la escuela, otros están entusiasmados prestando sus concursos, sacando diplomas universitarios o hasta yendo estudiar en otros países. En cuanto algunos son bien recibidos en cualquier lugar, otros son rechazados o humillados por causa de su color, de su raza, del origen de sus padres, o de la falta de dinero. Tú debe tener sentido que tenemos divisiones entre los hombres y mujeres que, muchas veces, tienen que pasar por riesgos y humillaciones, a pesar de ser tan humanas cuando los hombres. Es cierto que tú no vive con la cabeza en la nubes, ya debe tener preguntado muchas veces: ¿Por qué eso, Dios mío? ¿Nosotros no somos todos hermanos y vuestros hijos e hijas? Después de ya tener leído todo lo que ya hemos visto en este libreto, creo que tú también tendrá voluntad de dar la vida para que los pobres vivan con dignidad de hijos de Dios. Lo propio Dios cuida de eso, como siempre ha hecho. Pero él está necesitando de tú para ayudarlo a llevar su bondad a muchas personas de quien tiene que cuidar.

Tú y la espiritualidad

Una de las primeras cosas que tú va tener de aprender cultivar es la su espiritualidad. O sea, tú necesita recordar que, mientras seamos siempre limitados por nuestro cuerpo al lugar y al tiempo en que vivimos, nosotros también somos espíritu, un espíritu que se abre para el mundo entero, para la historia. ¿Como es que tú usa su espíritu? Mismo siendo joven, tú ciertamente ya comenzó a usar su espíritu y ya tiene una visión amplia de las cosas, hasta de la vida y de la muerte. Pues es importante tú recordarse de que su espíritu es guiado por el Espíritu de Dios, que nunca fuerza nada, pero está siempre presente para sugerir a tú los mejores caminos. Tener una espiritualidad es ir formando, poco a poco, una manera propia de ver todo el mundo, de colocar cada persona y cada cosa dentro de una visión que tú partilla con Dios. En todos los pueblos y en todas las religiones, hay muchas propuestas de espiritualidad, que cualquier uno de nosotros puede aprovechar. Estamos proponiendo a tú la espiritualidad del Evangelio. Pero, como los frailes capuchinos, tú puede escoger el camino bonito de la espiritualidad franciscana, que Dios dio a la Iglesia a través se San Francisco y Santa Clara de Asís, y que ya santificó tanta gente en estos últimos ochocientos años. Tú también puede ser más uno como ellos. Es tú mismo quien va decidir como quiere que su espiritualidad sea desarrollada a través de toda su vida. Así tú va tener una visión cada vez más amplia del mundo y va poder ser cada vez más feliz, sabiendo que va estar siempre siguiendo un camino nuevo.

Tú y la oración

Quien vive una espiritualidad, está en relacionamento continuo con Dios. Eso es vivir una vida de oración. Seguro que tú aprendió a rezar desde muy chiquillo y sabe acompañar las personas cuando rezan, ofrecer su día de mañana, agradecer antes de dormir por todo que vivió e ya debe tener dicho muchas cosas bien suya, mucho de su corazón, usando su manera de hablar para ese Dios que es Amor. Sea cual fuera el sentido quiera dar a su vida, la oración siempre va ser la cosa más importante dentro de ella, porque va expresar quien tú es ante Dios. Si sentir que Dios está queriendo que tú sea un fraile, significa que está abriendo a tú un camino especial de oración. Eso no quiere decir pasar el día entero rezando, sin hacer otras cosas. Jesús ha dicho que no adelanta decir “¡Señor, Señor!” y no hacer la voluntad de Dios. Una persona orante de verdad está rezando hasta cuando está durmiendo, porque todo el sentido de su vida está en Dios. Pero tiene también la alegría de conversar con Él a solos y juntos de los otros frailes, porque Dios es el padre y la madre de nuestra familia que nunca más tendrá fin. Si tú fuera fraile, es para ser de los mejores. Tú va ser un hombre de oraciones profundas, que va marcar su vida y actividades. Vivir la oración es tener una conciencia cada vez más grande de que Dios está con nosotros, acompaña y guía nuestros pasos, ayúdanos a hacer todo con mucha conciencia y con mucha alegría.

Tú y los estudios

Conociendo un poco mejor San Francisco y Santa Clara, tú va ver que ellos no pudieron frecuentar escuelas como las de nuestro tiempo, pero fueron estudiosos profundos por lo que conocieron de Biblia, por que aprendieron con los que, ya en su tiempo, sabían hacer de la teología (el conocimiento de Dios) una propuesta de vida. También quedará sabiendo que la familia franciscana siempre tuvo, desde los comienzos, frailes como Santo Antonio y San Buenaventura, que vinieron a ser reconocidos como maestros por la Iglesia. Los frailes, mismo estando en medio de los más pobres, tienen que presentar con seguridad la Palabra de Dios y la dirección que ella nos da en el mundo difícil en que vivimos. Hoy en día, en nuestro país, cada vez más personas estudian y perciben como necesitan estudiar para poder estar a la altura de los desafíos siempre nuevos que son presentados tanto en el mundo del trabajo como en el mundo del relacionamento con las personas.  Si tú se torna un fraile capuchino, va percibir que, para estar mejor a servicio de los otros, tendrá que prepararse con seriedad. En el mundo de hoy, un fraile, como todas las personas, necesita estar siempre leyendo cosas nuevas, no solo para no quedarse para tras: también para ayudar a abrir caminos nuevos. Cuando Dios nos dio la vida, nos dio también la responsabilidad de cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra alma, de nuestro espíritu y de nuestra cultura.

Tú y el mundo

Tú no ha venido a este mundo por casualidad. También no ha venido por casualidad a este país y a este tiempo. Fue Dios quien colocó tú aquí para aprovechar bien todas las oportunidades, pero también para ayudar las otras personas que parecen tener tenido menos oportunidades o parecen no saber como aprovecharlas. Todos nosotros tenemos una responsabilidad delante de las injusticias que se cometen cada día contra las personas y mismo contra todas las otras criaturas.  Y es increíble lo que cada uno de nosotros podemos hacer, mismo sin ser una persona importante como esas que ocupan altos cargos. Pero si tú fuese un fraile capuchino, va ver como la espiritualidad cultivada por la grande familia de los seguidores de San Francisco y Santa Clara de Asís tiene un camino en que, en conjunto, podemos dar una contribución enorme para que el mundo en que vivimos sea cada vez más un mundo de justicia y de paz para las personas. Tú va ver como Dios está atento a todos eses problemas y actúa en el mundo a través de nosotros.

Tú y tú mismo

¿Tú ya ha pensado un poquito sobre quien es tú mismo? Cuando tú era chiquillo, le decían: es el hijo de fulano y fulana. Durante mucho tiempo, tú fue conocido como el hijo de su padre, el hermano de alguno de sus hermanos o hermanas. Puede ser que después tengan pasado a decir su nombre, pero explicando: es aquél que estudia en tal colegio, que está en tal aula. O: es aquél que trabaja en tal lugar. Tú es conocido (y tú mismo se presenta) como un miembro de una familia, participante de un grupo o parroquia, por ejemplo. O como alumno de tal profesor o profesora. Ya fue hasta enamorado de esta o aquella joven. Pero, ¿Quién es tú de verdad? Tú sabe que es todo eso, pero no es solo eso. Voy preguntar de otra manera: cuando Dios hizo tú, ¿cual tendría sido el sueño de él?  ¿Será que el sueño de Dios es solamente para hacer eso o aquello en esa vida, para ser el hijo, el hermano, el marido, el padre de alguien? ¿Qué será que Dios sueña a su respecto para siempre? ¿Será que todo que tú piensa sobre tú mismo es verdadero? ¿Será que todo que tú ha soñado hacer o ser es verdadero? Pues mire. Tú va quedar seguro de una cosa: tú solo va descubrir, poco a poco, todo que tú es y puede ser en la medida en que tú abrirse para Dios. Para tú abrirse para Dios, no necesita ser fraile, pero eso también puede ayudar. Y mucho.

Tú y tu decisión

Escribimos este libreto para tú. Para tú que es joven y está decidiendo los rumbos de su vida. Creemos que, de cualquier manera, él va ser muy útil para tú. Pero también hicimos una propuesta: de tú ser un fraile franciscano capuchino. También es una propuesta importante. Puede estar ahí el sentido de su vida. Pero también puede ser que, mismo llevando muy a serio, delante Dios, la vida que Él le dio, tú descubra que su vocación no es para ser fraile capuchino. Eso tú tiene que resolver delante de Dios. Hasta con la ayuda y el consejo de otras personas, pero la decisión es suya. En todo caso, queremos dejar claro que, si tú decidirse a ser un fraile capuchino, el compromiso no va ser de una hora para otra. Los frailes van ayudarlo a ir dando poco a poco los pasos que parecieren oportunos, hasta que tú pueda realmente decir a Dios y a todo mundo que tú decidió ser un fraile franciscano capuchino. Para siempre.

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