EXPERIENCIA VOCACIONAL DE MISIÓN ENTRE LOS NAPORUNAS

Nuevo Rocafuerte, del 14 al 29 de abril de 2012

 

Mientras iban caminando, uno le dijo: “Te seguiré a donde quiera que vayas”. Jesús le dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. A otro le dijo: “Sígueme”. El respondió: “Déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Le respondió Jesús: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios”. También otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa”. Le dijo Jesús: “El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 57-62)

Desde este texto bíblico iluminamos nuestra experiencia de misión entre los naporunas, que constituye el siguiente paso en el proceso de discernimiento vocacional, esta vez en Nuevo Rocafuerte. Pues uno de los elementos que identifican al hermano menor capuchino es justamente la misión de frontera, entre los excluidos de la sociedad, en aquellos lugares donde nadie quiere ir. Por esta misma razón y con la exigencia que implica el seguimiento a Jesucristo realizamos esta experiencia misionera entre las comunidades naporunas, en la que participaron cinco jóvenes vocacionados que tienen el fuerte deseo de abrazar nuestra vida capuchina, éstos son: Marcelo Pumacuro (Machachi), Félix Delgado (Quito), Saúl Aguilar (Cuenca), Pedro Cruz (Playas de Villamil) y Fabricio Fuentes (Esmeraldas),acompañados de los hermanos Fernando Ortega, Óscar Ramos y Néstor Wer (postnovicio de México).

El objetivo de esta experiencia es el compartir nuestra vivencia de fe y vocacional entre los naporunas, de manera que los jóvenes vocacionados conozcan y se entusiasmen por este trabajo misionero que realizamos los capuchinos con los kichwas de la ribera del Napo.

De Quito salimos a las 08h00, aproximadamente, rumbo a la ciudad del Coca (Provincia de Orellana). En el camino, un canto religioso y una oración fervorosa hacían que el viaje sea más ameno y bendecido por Dios. A eso de las 16h00 llegábamos al Coca, y sin tardanza fuimos al puerto a comprar los boletos para la canoa que nos llevaría a Nuevo Rocafuerte, donde iniciaríamos la experiencia con los jóvenes.

En la Fraternidad del Coca los hermanos nos recibieron con la acostumbrada buena acogida que les caracteriza. Nos instalaron en las habitaciones del Vicariato, y luego compartimos fraternalmente la cena.

Al día siguiente (domingo 15), después de un descanso reparador, nos preparamos para viajar a Nuevo Rocafuerte. Desayunamos y mientras algunos hermanos lavaban los platos el resto preparaba el lonche para la jornada de viaje por el gran río Napo. El tiempo que nos costó llegar fue más largo de lo previsto, pues estuvimos navegando desde las 07h30 de la mañana hasta las 19h30 aproximadamente, cerca de doce horas contemplando la hermosura de la naturaleza de nuestra selva ecuatoriana.

Junto a nosotros viajaron también los hermanos de la Fraternidad de Nuevo Rocafuerte, quienes al llegar nos dieron la bienvenida con una reconfortante y merecida cena. Las comunidades naporunas a las cuales nos dirigimos fueron: Puerto Miranda: Hno. Óscar Ramos, Fabricio Fuentes y Félix Delgado; Puerto Quinche: Hno. Néstor Wer y Marcelo Pumacuro; y, San Vicente: Hno. Fernando Ortega, Pedro Cruz y Saúl Aguilar.

Dentro de las propuestas de trabajo que nos encomendaron los hermanos de la fraternidad, a más de compartir la vivencia cotidiana con la gente de las comunidades, anotamos las siguientes:

  • Reunión con los grupos de catequesis de comunión y confirmación para realizar un refuerzo de los principales temas de estos dos sacramentos.
  • Visita a las familias buscando el contacto con la gente y con su situación cultural, económica, geográfica, etc.
  • Dar a conocer las figuras de Alejandro Labaka e Inés Arango.
  • Realizar un censo de jóvenes, con preguntas que describan su pertenencia e implicación en la comuna.
  • Celebración de la Palabra, de ser posible con los padres de familia de la catequesis.
  • Visita a la escuela o colegio para compartir una chaårla de valores.

Los aspectos más importantes que vivimos en esta experiencia vocacional misionera, fueron los siguientes:

  • Los momentos de lectura orante de la Palabra de Dios.
  • Los espacios de oración personal y comunitaria.
  • Experiencia de trabajo manual en la fraternidad con la limpieza de la huerta.
  • Momentos formativos a partir de temas vocacionales y misioneros, que sirvieron de preparación para ir a las comunidades naporunas.
  • Compartir misionero de nuestro hermano José Miguel Goldáraz sobre su vivencia en el río Napo, las exigencias y el riesgo de la misión. Terminaba invitándoles a los jóvenes a que no sea sólo esta experiencia la que los traiga por allí, sino una opción seria por la misión entre los naporunas.
  • Trabajo de reflexión y discernimiento personal.
  • El diálogo con cada uno de los jóvenes sobre el proceso que van llevando en su búsqueda vocacional.
  • Experiencia de vida en la comuna, que implica encarnarse en la cultura, compartiendo con ellos la chicha, la minga, la caza, la pesca, el deporte y la vida misma. En otras palabras, tratamos de adaptarnos al ritmo y vida de la comunidad.
  • La misión de frontera entre los más excluidos, como uno de los valores que resaltamos del carisma capuchino.

Podríamos decir que, con esta experiencia los jóvenes vocacionados pudieron conocer y valorar la vida y cultura de estos pueblos indígenas que viven en la ribera del Napo, el trabajo de los hermanos misioneros capuchinos y sobre todo, según manifestaron ellos mismos, les ayudó a clarificar su búsqueda vocacional.

La evaluación final la realizamos en clima de reflexión personal, en la que los jóvenes expresaron sus sentimientos, inquietudes, búsquedas, alegrías, incomodidades, dificultades, pero sobre todo, la satisfacción de haber compartido con la gente del Napo esta experiencia.

En principio, estos cinco jóvenes estarían dispuestos a continuar con el proceso de discernimiento a través de la siguiente experiencia vocacional. Oramos a Dios por ellos y para que logren descubrir lo que Él quiere para sus vidas.

Agradecemos de todo corazón a las fraternidades de Coca y Nuevo Rocafuerte por el apoyo que han dado para vivir esta experiencia. Con ello se manifiesta la unidad y la colaboración que existe en la Viceprovincia por la tarea de la Pastoral Vocacional.

Hno. Óscar Ramos (capuchino)

Comentarios   

+1 # NORA FREIRE 20-07-2012 12:51
:lol:
hola hermanos estan muy bien gracias a dios deben acordarse especialmente de mi hija gaby quien les molestaba a la entrada de de rocafuerte y tomaron fotos cuando le hicieron la broma jejeje especiALMENTE EL DE LA FOTICO QUE NO ME ACUERDO COMO ES SU NOMBRE PERO RECUERDO MUY BIEN SU ROSTRO.
SALUDOS
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