"En Guano"

Ser integrante del grupo Pancho de Portoviejo, es formar parte de la familia franciscana de Manabí. Y en esta familia yo he ha aprendido: a orar, cantar, a reflexionar y a vivir en fraternidad.

En la fraternidad de Portoviejo encontré a un hermano que me ayudó a descubrir y a seguir en mi camino vocacional. Lo considero un gran amigo porque me apoya y me anima cuando yo más lo necesito. Este hermano se llama Juan Jima.

Hasta ahora, el Hno. Juan, me ha invitado a todas las experiencias de la Pastoral Vocacional, me ha hecho ver, que cada encuentro me ayudaría a madurar y clarificar mi opción en la vida.

Las misiones Sierra en Guano (Provincia del Chimborazo), fue mi primera experiencia vocacional, en ella pude aprender de los otros y a valorar lo que tengo. En estas misiones he ido introduciéndome al mundo de la oración, de la relación con Dios, a vivir y a compartir en fraternidad.

Conocer a otros jóvenes animosos e inquietos por encontrar su vocación, a supuesto para mi mantener encendido el ideal vocacional.

Poder palpar y sentir la acogida de la comunidad me llenó de mucha alegría. El frío y algunas necesidades que pude haber pasado no importaron frente a tanta solidaridad que recibimos. Todos estos gestos de amor, me han animado a vivir con ilusión mi vida.

En la misiones no sólo vamos a enseñar, también vamos a aprender y en otros casos potenciamos lo que llevamos por dentro medio apagado. Los coordinares nos animaron a ser creativos, o sea para la última noche se preparó la hora de la alegría, y allí todos los jóvenes organizamos algo divertido y sano y no sólo para nosotros, sino para compartirlo junto a la comunidad que nos había recibido durante las misiones sierra.

Todo esto lo hemos hecho de todo corazón porque todos unidos formamos un corazón grande para amar y fuerte para seguir luchando en lo que queremos.

Por eso amigo (s), lector (es), yo un joven más, te invito para que te animes en la fe y en la vocación de tu vida.

Me despido con el deseo de encontrarnos y animarnos a seguir la huellas de Cristo a ejemplo de Francisco y Clara de Asís.

Y recuerda que el que ríe a carcajada borrará la tristeza e iluminará la esperanza.

Este cuento va dedicado a mis hermanos de todo el mundo y a mi familia.

Cristian Cevallos (Picoazá)

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