Misión vocacional en Quevedo (marzo 2016)

 

¡PAZ Y BIEN Hermanos!

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”

Jesús muerto y bajado de la cruz abre un camino, para que su bandera sea llevada adelante por otros que comprenden el proyecto histórico de Dios, que consiste en la instauración de un mundo en el cual, por fin, todos sean hermanos e hijos del mismo Padre, en la justicia, en la libertad y en el amor.

La pasión de Cristo sigue siendo completada por cada generación que tenga sus mártires, cuya sangre continuará clamando al cielo por el advenimiento del reino de Dios. María llora por ellos como lloró por Jesús. Dios oirá la súplica de la Madre de su Hijo.

En Jesús muerto están todos los muertos. El interrogante de todos se levanta como un clamor hasta Dios. ¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo? Y el Señor, que es misericordioso, resucita la esperanza, transforma el interrogante en súplica: venga a nosotros tu reino, así en la tierra como en el cielo.

La parroquia “Santuario Divino Niño Jesús”, (ciudad de Quevedo-Los Ríos) junto con el padre Julián Delgado (párroco), los catequistas y otros colaboradores de la Iglesia nos acogieron a los misioneros, para compartir y celebrar la semana santa en las capillas (cinco) que están en torno a la parroquia, donde participaron los hermanos posnovicios (Gabriel Y., Manuel F., Jairo S. y Fabricio F.), cuatro jóvenes (Jorge, Matías, Gabriel y Cristian) y el Hno. Saúl Cadena, OFMCap.

La misión estaba marcada por la cruz redentora y el rostro misericordioso de Dios, signos que nos acompañaron a lo largo del trabajo misionero en las visitas de puerta en puerta, visitas a los enfermos, trabajo y catequesis con niños y jóvenes, celebraciones, bendiciones etc., Todo este trabajo se realizó en coordinación con el padre Julián Delgado y los catequistas de las capillas donde se dio la misión.

La experiencia misionera se dio en una ambiente de fe, de respeto a las costumbres y tradiciones de la gente, y sobre todo de esa apertura y deseo de celebrar el triduo pascual. La alegría, la fe y la esperanza, signos que la gente percibió de los misioneros, también el trabajo y la dedicación, hizo que espontáneamente la gente se animaran a participar en las celebraciones de la semana santa. La experiencia vivida en medio de este pueblo sencillo, con sus fragilidades y fortalezas ha sido una experiencia maravillosa ya que nos ha permitido contemplar a Dios en los gestos, en la pobreza, en las dificultades, en la enfermedad y sobre todo en la fe y las convicciones que viven y celebran.

Todo esto nos ha motivado a seguir a Cristo con alegría y entrega, comprometiéndose con el llamado que Jesús nos hace a cada uno, desde nuestro estilo de vida para la construcción del reino.

 

PAZ Y BIEN

Del sábado 19 de marzo al domingo 27de abril 2015

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