Hermanos Menores Capuchinos

Viceprovincia Inmaculada Concepción del Ecuador

Pastoral Vocacional

VIGILIA VOCACIONAL DE PENTECOSTÉS

OBJETIVO:

Celebrar comunitariamente la manifestación de Dios en Pentecostés, orando por las vocaciones y animando a los jóvenes al seguimiento de Jesucristo, desde una espera orante, dinámica y gozosa del Espíritu Santo.

Motivación inicial

Bienvenidos hermanos y hermanas a este encuentro con el Señor en el que recibimos el don más grande que se nos ha podido dar, el Espíritu Santo, que es el amor del Padre y del Hijo. Un amor que actúa y se revela como inspiración, impulso, fuerza y aliento de vida.

La Sagradas Escrituras nos lo presenta siempre en acción a lo largo de la historia de la salvación. Todos los dones que recibimos de Dios llevan la impronta del Espíritu Santo. Es él quien convoca a la Iglesia, le da unidad, la dirige, la instruye y la impulsa a dar testimonio de su fe. Todos somos templos del Espíritu, de él recibimos fuerza y energía para seguir a Jesús y bajo su soplo caminamos en la fe.

Pentecostés es la oportunidad de renovarnos con la gracia del Espíritu Santo que mana con fuerza dentro de la Iglesia, y que nos acompaña en nuestro compromiso de ser discípulos y misioneros de Cristo en medio de su pueblo. Fue el mismo Señor quien nos prometió no dejarnos solos, sino que nos enviaría la ayuda del Paráclito para asistirnos y guiarnos: “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).

Pentecostés marca el caminar de la Iglesia peregrina, es la llamada misionera a todos aquellos que, llenos de la fuerza renovadora del Espíritu Santo, son capaces de asumir las propias limitaciones humanas para adentrarse en un camino de conversión y de anuncio de la resurrección. Hoy llevamos el sello del Espíritu en la vida de todas las comunidades cristianas por todo el mundo. Pero también debemos reconocer que es necesario que otros discípulos jóvenes asuman su misión y comprometidos con las realidades de las nuevas generaciones sigan anunciando con gozo al Señor de la vida.

Seguir a Jesús como discípulos, nos invita a estar en la constante dinámica de buscar y discernir lo que él quiere de nosotros, para eso es necesario una profunda vida de oración y un dejarnos acompañar por la fuerza transformadora de su Espíritu que hace nueva todas las cosas.

Este es el gran desafío de esta fiesta de Pentecostés, llegar a identificarnos tanto con la vida de Jesús de Nazaret que seamos capaces de escuchar su llamado en nuestros corazones y asumir nuestra propia vocación y misión. Para esto el Señor nos regala la luz del Espíritu Santo que anima, acompaña y fortalece a su Iglesia. Y por eso queremos dedicar esta celebración de Pentecostés para orar por todas las vocaciones en el mundo entero, pero sobre todo por las vocaciones capuchinas a la vida religiosa y sacerdotal: Que el Señor envíe más obreros a su mies (Lc 10,2).

Por eso, vamos a disponer nuestro corazón para escuchar su Palabra y celebrar nuestra fe con alegría, cantando:

- Canto:

Ven, ven, ven Espíritu Divino; ven, ven, ven acércate a mí. (Bis)

/Apodérate, apodérate, apodérate de todo mi ser/. /Aquí se siente, la presencia de Dios/, /siento el fuego del Espíritu Santo/, /siento gozo, siento paz, siento el amor que mi Dios me da/.

/Aquí se siente la presencia de Dios/...

- Invocación:

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor.

R. Amén.

Peticiones de perdón:

Porque lo necesitamos llamemos insistentemente a ese Espíritu Santo de Dios que todos esperamos y necesitamos para que se nos quiten los miedos, las perezas, las falsedades y las rutinas. A cada una de las peticiones respondemos: ¡Ven Espíritu Santo y camina con nosotros!

- Porque no escuchamos en nuestro corazón la llamada que el Señor nos hace a ser sus discípulos.

- Porque nos descuidamos y nos cansamos fácilmente de ser sus seguidores.

- Cuando el olvido y la indiferencia nos alejan del hermano: ¡Ven Espíritu de Amor, Bondad y Ternura!

- Cuando la incomprensión nos aísla: ¡Ven Espíritu de Sabiduría y Unión!

- Cuando la mentira nos envuelve: ¡Ven Espíritu de Verdad!

- Cuando las tinieblas nos encubren y desfiguran la realidad: Ven Espíritu de claridad y transparencia!

- Cuando el egoísmo nos puede: ¡Ven Espíritu de Jesús, ayúdanos a ser para los demás!

- Cuando la pereza nos paraliza: ¡Ven y sacúdenos, Espíritu de servicio!

- Cuando la incredulidad nos ciega: ¡Ven Espíritu Santo y danos sabiduría!

- Cuando el desánimo nos domina: ¡Ven con tu Esperanza, Espíritu Santo!

- Cuando la debilidad nos puede: ¡Ven Espíritu de Fortaleza!

- Cuando la mediocridad es nuestro pan de cada día: ¡Ven Espíritu de Jesús y empújanos a una Entrega Total!

- Cuando la tristeza nos amenaza: ¡Ven Espíritu de Alegría y fiesta cristiana!

- Cuando la exigencia del Reino nos llama: ¡Ven Espíritu y haznos discípulos misioneros de Jesús!

- Cuando convertimos el Evangelio en letra muerta.

- Oración

Espíritu Consolador, Espíritu de Verdad, que estás presente en todas partes y lo llenas todo. Tesoro de todo bien y Fuente de la vida, ven, habita en nosotros, llénanos de tus dones, purifícanos y sálvanos, tú que eres bueno, que con el Padre y el Hijo recibes una misma adoración y gloria, por los siglos de los siglos.

Amén.

 

1er momento

EL MUNDO NECESITA DEL ESPÍRITU SANTO

Para este momento, se puede preparar un signo (algo que represente el mundo de hoy), y colocarlo en el centro, a la vista de todos.

 

Proclamación del libro del Génesis (Gen 1, 1-2)

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos, confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.

Palabra de Dios.

Dios actuó en la creación por medio de la transformación, con la fuerza del Espíritu transformó el caos en orden, y hoy nos invita a nosotros a hacer lo mismo en nuestra realidad.

- Animación desde el Documento de Aparecida:

En el documento de Aparecida se dice que la realidad que vivimos nos interpela como discípulos y misioneros. Dicen los obispos: “Los pueblos de América Latina y de El Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los “signos de los tiempos”, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y “para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10; DA 33).

Ahora, guiándonos con el documento de Aparecida vamos a ir descubriendo algunas de estas sombras que oscurecen el mundo para pedir la luz del Espíritu Santo.

Se leen los textos en grupos, cada grupo deberá sacar una frase que pegará .

• Crisis de sentido (DA 37). Se refiere a una crisis del sentido de la vida.

• La sociedad, que coordina sus actividades sólo mediante múltiples informaciones, cree que puede operar de hecho como si Dios no existiese (DA 42).

• El individualismo debilita los vínculos comunitarios. (DA 44).

• La cultura de hoy “se caracteriza por la autorreferencia del individuo, que conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable. Se prefiere vivir día a día, sin programas a largo plazo ni apegos personales, familiares y comunitarios. Las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando a relaciones afectivas sin compromiso responsable y definitivo. (DA 46).

• En esta hora de América Latina y El Caribe, urge tomar conciencia de la situación precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres. Algunas, desde niñas y adolescentes, son sometidas a múltiples formas de violencia dentro y fuera de casa: tráfico, violación, servidumbre y acoso sexual; desigualdades en la esfera del trabajo, de la política y de la economía; explotación publicitaria por parte de muchos medios de comunicación social, que las tratan como objeto de lucro. (DA 48).

• Las nuevas generaciones son las más afectadas por esta cultura del consumo en sus aspiraciones personales profundas... Así mismo, participan de la lógica de la vida como espectáculo, considerando el cuerpo como punto de referencia de su realidad presente.

• Tienen una nueva adicción por las sensaciones y crecen, en una gran mayoría, sin referencia a los valores e instancias religiosas. (DA 51).

- Canto:

TESTIGOS

/Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva/ /Mil antorchas encendidas y una nueva primavera/.

/Si la sal se vuelve sosa, ¿quién podrá salar el mundo?/ /Nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo/.

/Siendo siempre tus testigos, cumpliremos el destino. Sembraremos de esperanza y alegría los caminos. Sembraremos de esperanza y alegría los caminos.

Cuanto soy y cuanto tengo, la ilusión y el desaliento Cuanto soy y cuanto tengo, la ilusión y el desaliento Yo te ofrezco mi semilla y Tú pones el fermento. Yo te ofrezco mi semilla y Tú pones el fermento.

Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva. Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva. Mil antorchas encendidas y una Nueva Primavera. Mil antorchas encendidas y una Nueva Primavera.

El que preside o algún encargado dice la siguiente oración:

Oración

Señor, deja que tu luz nos ilumine. Ahuyenta la oscuridad que hay en nosotros y llénanos con tu luz. Danos la fuerza para seguir el camino que nos enseña Jesús pues los que lo siguen de ningún modo andarán en tinieblas, sino que tendrán la luz de la vida (Jn 8, 12); por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén

Para finalizar el que dirige este momento hace una breve reflexión sobre las distintas realidades que nos toca vivir y a las cuales Dios nos invita llevar su presencia como discípulos y misioneros en el mundo de hoy.

 

 

2do Momento

LA IGLESIA NECESITA EL ESPÍRITU SANTO

Tener preparado desde el comienzo un pequeño altar bien adornado donde colocaremos la imagen de la Virgen María, podemos adornar con los colores de los 5 continentes, un arreglo de flores, etc.

No solo el mundo necesita del Espíritu Santo para que su luz ilumine nuestras sombras. También la Iglesia necesita del Espíritu. Los creyentes, discípulos misioneros necesitamos vivir un nuevo Pentecostés para que las cosas cambien, para que la Iglesia se renueve, para que nuestras sombras se iluminen con la luz de lo alto.

El Cenáculo es espacio de vida, hogar donde acontece la última Cena de Jesús con sus discípulos. Es lugar de interioridad, donde Jesús comunica sus confidencias, donde se recrea la comunión, donde se sueña el futuro. Cenáculo es el símbolo de la contemplación comunitaria, de la oración conjunta, de la espera anhelante. Es punto de llegada. El Espíritu llena la Casa, enciende el hogar con el fuego de su amor. Nuestra comunidad hoy reunida aquí, es un Cenáculo, porque es el mismo Espíritu Santo quien nos habita, pero como en aquel Cenáculo nuestra Madre junto a nosotros, reza, acompaña, consuela, sostiene, llena la casa de su ternura y espera junto a nosotros la llegada del Espíritu Santo. La recibimos cantando… (Entrada de la imagen de la Virgen).

- Canto:

HOY TE QUIERO CANTAR

Hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar, Madre mía del cielo. Si en mi alma hay dolor, busco apoyo en tu amor y hallo en ti mi consuelo.

Hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar; mi plegaria es canción. Yo te quiero ofrecer lo más bello y mejor que hay en mi corazón.

Porque tienes a Dios, porque tienes a Dios, Madre todo lo puedes. Soy tu hijo también, soy tu hijo también y por eso me quieres.

Dios te quiso elegir, Dios te quiso elegir como puente y camino, que une al hombre con Dios, que une al hombre con Dios en abrazo divino.

Oración: “Envíanos tu Espíritu”

 

Ven, Espíritu Divino

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,

según la fe de tus siervos;

por tu bondad y tu gracia,

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno. Amén.

 

- Se proclama la Palabra

- De los Hechos de los Apóstoles 2,1-11:

“Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso, y llenó toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo los movía a expresarse. Se encontraban por entonces en Jerusalén judíos piadosos venidos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos, sorprendidos y admirados, decían: “-¿No son galileos todos los que hablan? Entonces ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua materna? Partos, medos, elamitas, y los que vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, Frigia y Panfilia, Egipto y la parte de Libia que limita con Cirene, los romanos que estamos de paso, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las grandezas de Dios”.

Palabra de Dios

Profundización del Texto - TRABAJO EN GRUPOS CON SIGNOS

“Al cumplirse el día de Pentecostés” (v. 1a): Signo nº 50

“Pentecostés” quiere decir “el día número 50” y es el nombre de una fiesta judía, llamada “fiesta de las semanas”. Esta fiesta con el tiempo se convirtió en fiesta religiosa, en la que se celebraba el gran fruto de la Pascua: el don de la Alianza en el Sinaí. Lucas trata de indicar que este momento se trata del cumplimiento de una promesa. En el “Pentecostés cristiano”, la gracia de la Pascua se convierte en vida para cada uno de nosotros por el poder el Espíritu Santo, mediante una Alianza indestructible porque está sellada en nuestro interior. Hoy también como continente y como iglesia diocesana vivimos un tiempo de gracia, de jubileo que nos invita a una misión permanente.

“Estaban reunidos todos en un mismo lugar” (v. 1b): Signo “todos juntos”

La expresión “todos juntos”, recalca la unidad de la comunidad. En ella no se excluye a nadie, puesto que estaban “todos”, la Madre de Jesús y un grupo más amplio de seguidores de Jesús. Este “todos” anuncia también la expansión del don a todas las personas que se abren al don del Espíritu. ¿Cómo recibieron el Don? Dios manda signos que atraen la atención de todos los que estaban reunidos, sobre lo que va a suceder.

Un signo para el oído (v. 2): Signo del viento

Un viento que se “hace sentir”: “De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso, y llenó toda la casa donde se encontraban”. El viento en la Biblia está asociado al Espíritu Santo: se trata del “Ruah” o “soplo vital” de Dios. Ya el profeta Ezequiel había profetizado que como culmen de su obra infundiría en el corazón del hombre un “espíritu nuevo”.

Un signo para la vista (v. 3): Signo del fuego

En seguida aparece un signo hecho para la vista: “…aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos”. En la Biblia el fuego está asociado a las manifestaciones poderosas de Dios, e indica la presencia del Espíritu Santo.

“Quedaron todos llenos del Espíritu Santo” (v. 4a): Signo, corazón encendido

Lucas trata de describirnos lo que está pasando en el corazón de los discípulos, la acción que el Espíritu Santo está realizando en ellos.

• La cruz de Jesús ha purificado sus corazones. Ahora Dios infunde su amor en ellos y los recrea con su luz.

• Los discípulos hicieron la experiencia de ser amados por Dios. Les dio un corazón nuevo. Desde ese momento los apóstoles empezaron a ser otras personas.

“Y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (v. 4b):

Signo, la Palabra en distintos idiomas

Las lenguas de fuego, representan una capacidad nueva de expresión. Expresan el primer cambio en la vida de los discípulos de Jesús. El nuevo lenguaje que el Espíritu Santo les comunica, es el amor que se la juega toda por los otros, que ora incesantemente, que perdona, que se pone al servicio de todos.

FUERA DEL CENÁCULO:

“Quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua” (vv. 5-6): Signo, el desconcierto

Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. El mundo está lleno de confusión y caos, en donde la gente no se comprende, incluso en el seno de la misma familia. Cada uno mira por sus intereses y no alcanza a ver la necesidad del que está a lado. El desconcierto es parte de nuestra vida cotidiana y es la división a la que el mundo nos empuja. La venida del Espíritu Santo viene a confundir esta realidad y a dar unidad y cohesión a la humanidad desconcertada.

“Todos, sorprendidos y admirados decían…” (vv. 7-11): Signo del lenguaje universal: el amor

Pentecostés es el momento en el que todos se comprenden y entienden, como si todos hablaran una misma lengua: esta lengua es la del amor cuya máxima expresión es la del amor de Dios. Los mismos discípulos que antes de la Cruz de Jesús discutían quién era el mayor, viven ahora una conversión radical: se han descentrado de sí mismos y “llenos de amor” se han centrado en Dios. Todo está orientado a la “gloria de Dios”, y es en Él en quien convergemos todos. Lo que sucedió el día de Pentecostés fue apenas la inauguración; el evento nos sigue envolviendo a todos los que lo aguardamos con el corazón ardiendo por la escucha de la Palabra de Dios y la oración.

- Canto:

Espíritu Santo, ven, ven en el nombre de Jesús.

Acompáñame, condúceme, toma mi vida, santifícame, transfórmame, Espíritu Santo, ven.

Resucítame, conviérteme, todos los días. Glorifícame, renuévame, Espíritu Santo, ven.

Fortaléceme, consuélame en mis pesares. Resplandéceme, libérame, Espíritu Santo, ven.

3º MOMENTO:

DIOS CUMPLE SU PROMESA Y NOS ENVÍA EL ESPÍRITU SANTO

Dios nos dio el Espíritu Santo el día de nuestro bautismo, también en la confirmación. Ese espíritu lo hemos recibido en forma de dones, siete dones, que tenemos que poner al servicio de la comunidad.

Ahora vamos a agradecer a Dios esos dones que ha derramado sobre nosotros.

Sabiduría: (Un platito con sal)

Una persona portando la sal sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: La sal representa el don de la sabiduría, la sal da sabor. Con la sabiduría de Dios muchos hermanos y hermanas, nos ayudan a superar los momentos desabridos entre nosotros. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Entendimiento: Una vela encendida en el cirio pascual.

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: “Sois la luz encendida, para que con su entendimiento puedan leer los signos de los tiempos y la cultura y realidad de hoy a la luz del Evangelio”. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Consejo: Una persona con los ojos vendados.

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: Mucha es la gente que necesita ser escuchada, ser acogida y Dios acude en necesidad de estos hijos e hijas a través de hermanos a quienes ha concedido este don de aconsejar. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Fortaleza: Una cruz

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: “Lleven la cruz de Cristo, cargad con ella con la fortaleza del Espíritu, porque ella tiene fuerza de redención y salvación”. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Ciencia: Un recipiente con agua.

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: “El Espíritu es fuente de agua viva. Que Él nos dé el don de ciencia para que nos purifique de toda ignorancia y podamos conocerlo con pureza de corazón. Pongamos todos también este don al servicio de la vida”. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Piedad: Incensario encendido

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: “Que el Espíritu nos dé el don de piedad, para que no olvidéis la oración y la alabanza y vuestra oración suba a Dios como el incienso”. Agradezcamos este don en un momento de silencio…

Temor de Dios: Una Biblia

Una persona sale al frente del presbiterio y presenta el símbolo diciendo: “Leed la Sagrada Escritura, dejémonos, como Jesús, conducir por el Espíritu y no nos apartemos de los caminos de Dios.”

Agradezcamos este don en un momento de silencio…

(Los que han representado los símbolos permanecen en el presbiterio)

Animador: Nuestra vocación e identidad más profunda que el Espíritu Santo nos regala en nuestro bautismo es que somos hijas e hijos queridos de Dios. Llamados a ser “otro Cristo” para el mundo, al igual que San Francisco de Asís. Y en esta celebración el Señor nos está invitando insistentemente a entregarnos en el servicio a los demás y a descubrir el plan de salvación que tiene sobre cada uno de nosotros. Te invitamos a que te preguntes con sinceridad de corazón: ¿Para qué me llama Dios en la vida?

Texto Bíblico: (2 Cor 3,3)

“Ustedes son una carta de CRISTO, redactada por ministerio nuestro y escrita no con tinta, sino con el ESPÍRITU DE DIOS VIVO; y no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, es decir, en el corazón”.

Palabra de Dios

PRECES:

A cada petición respondemos: Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Creador, que al principio planeabas sobre las aguas, por tu soplo todos los seres han recibido vida. Danos vivir según el Espíritu de Cristo.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Consejero, tú has revestido con tu fuerza a los profetas para que rindieran testimonio de tu Palabra. Danos valor para proclamarla nosotros cada día.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Poder, tú has acogido bajo tu sombra a la Virgen María, y la preparaste para que llegara a ser la Madre del Hijo de Dios. Danos esa docilidad creyente.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Consagrador, descendiste sobre Jesús el día de su bautismo para que fuera consagrado como testigo fiel del Padre. Otórganos ser sus discípulos.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Luz, que llevaste hasta el desierto a Cristo y le asististe en la proclamación del Reino de Dios. Asístenos cuando somos probados.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo Defensor, descendiste sobre María y los apóstoles, para enseñarles todas las cosas y conducirles a la plenitud. Otórganos ansiar la plenitud de la Verdad única de Dios.

Danos, Señor, un corazón acogedor.

Espíritu Santo, Paráclito, que animaste a los apóstoles a anunciar al Resucitado, anima a los jóvenes al seguimiento de Jesús.

EL ESPÍRITU SANTO, ¡NOS HACE TESTIGOS DE JESÚS!

Jesús dedica tres años a formar a sus discípulos, a educarlos en su estilo de vida, en su modo de ser. Los llamó para que se identificaran con su misión, con su causa, con sus sueños. Después de la Resurrección, JESÚS ENVÍA AL ESPÍRITU SANTO, lo que significa que ahora la misión va en serio. Dice San Lucas: “… Y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).

Es decir, termina de revelarles que el discípulo va a ser testigo de Jesús; un testigo del reino, sólo con la fuerza del Espíritu Santo: “Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes…” (Hch 1,8). Cristo hoy necesita que seamos sus testigos por la fuerza del Espíritu.

Necesita nuestras manos, nuestros pies, nuestros labios.... necesita nuestro corazón para seguir amando y llevar su Evangelio hasta los últimos confines de la tierra.

¡ÁNIMATE, JOVEN, A ENTREGAR TU VIDA POR EL REINO!

ORACION

Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, concédenos por ti mismo a nosotros, míseros, hacer lo que sabemos que quieres y querer siempre lo que te agrada, a fin de que, interiormente purificados, iluminados interiormente y encendidos por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y llegar, por sola tu gracia, a ti, Altísimo, que en perfecta Trinidad y en simple Unidad vives y reinas y estás revestido de gloria, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos.

Amén

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