ASAMBLEA DE LA CUSTODIA CAPUCHINA DE ECUADOR

ENCUENTRO CON EL MINISTRO GENERAL, HNO. MAURO JÖHRI

Y EL CONSEJERO GENERAL, HUGO MEJÍA.

 

Lugar: Sala Buen Pastor, instalaciones del Vicariato Apostólico de Aguarico, Francisco de Orellana (Coca).

Fecha: Jueves, 21 de julio, 2016

Hora de inicio: 15h35

Hora de finalización: 17h45

 

En clima orante, el Hno. Custodio, Adalberto Jiménez da lectura a 2R 6,7-9 intercalando con un estribillo entonado por la Asamblea. Seguidamente, abre el encuentro invitando a percibir en el mismo un momento fraterno y de gracia, que se suma al Encuentro de Postnovicios de la CCA, al que asistieron el Hno. Ministro General, Mauro Jöhri y el Hno. Definidor General, Hugo Mejía.

Sobre los hermanos ausentes, el Hno. Adalberto señala:

  • Roque Grández, por cuestiones de salud.
  • Luis Carrillo, por situaciones pastorales.
  • Francisco Ostériz, se encuentra en España.
  • Rodolfo Arteaga, peregrinación Roma, Líbano, Jerusalén.
  • Jimmy Celi, por compromisos pastorales con las Hnas. Clarisas, fiestas del Divino Niño.
  • Jesús García, en España, acompañando a su padre que está delicado de salud.

A nombre de todos los hermanos de esta Custodia, agradece al Hno. José Sandoval (de la Provincia de Chile) por estos años que ha compartido con nosotros en Ecuador.

Seguidamente, el Hno. Custodio da lectura a una carta enviada por el Hno. Roque en la que saluda al Hno. Ministro General y a los hermanos reunidos en Asamblea, a la vez, autoriza al Hno. Adalberto comparta a los hermanos que su ausencia se debe a motivos de salud. El Hno. Adalberto informa que el Hno. Roque, en poco tiempo, viajará a España de vacaciones.

 

INTERVENCIONES

Seguidamente, el Hno. Ministro General se dirigió a los hermanos, reunidos en Asamblea, con la siguiente intervención, a la que continuaron algunas preguntas de los hermanos con las respectivas observaciones del Hno. Ministro:

Estoy aquí aprovechando la visita al Encuentro de Postnovicios. Por primera vez, y antes de ser Ministro General, estuve en Ecuador hace 25 años acompañando al Provincial de Suiza con ocasión de la visita al Hno. Juan Pedro Bonvin.

En estos días me he interesado por la figura de Alejandro Labaka. Por mi condición de ser y venir de fuera de este territorio, hace que vea temas de Alejandro Labaka, con algunos aspectos comunes a ustedes que están en este territorio y también con algunas diferencias.

Entrando en la persona de Alejandro Labaka encuentro, para nuestra vida personal, fraterna y pastoral, dos premisas esenciales y útiles: Primera premisa, Alejandro es un convencido de que Dios está presente y actúa en todo lugar y tiempo. Segunda premisa, la sacralidad del ser humano, independientemente de su cultura, religión, condición socioeconómica, etc…

Explicaré estas dos premisas:

Primera premisa, Dios está presente y actúa en todo lugar y tiempo es una verdad: Esto implica tener conciencia que Dios está presente en la vida de cada pueblo y persona. Me surge decir que hoy hay que vivir cómo si Dios no existiese. A veces yo digo Dios existe pero coincido también, con Dietrich Bonhoeffer, pastor protestante que, en la cárcel de Flossenbürg, escribió cosas profundas, incluso se anticipó a la secularización que realmente se viene dando desde la guerra. Bonhoeffer decía que “llegará el día que tendremos que actuar como si Dios no existiese”. A la luz de estas palabras, yo a veces tengo que vivir “como si Dios no existiese”.

La conciencia de que “Dios es presente y activo” debería acompañarnos a cada momento de nuestra vida. Me doy cuenta que cuando debemos tomar una decisión, los criterios con lo que actuamos raramente los ponemos en clima de oración. Debemos aprender a ponernos en manos de Dios para tomar decisiones. Cuando alguien viene a mí para contarme algo que no me gusta y tengo que decirle algo, tengo en ocasiones la tendencia de decirle: “vete al diablo”, en vez de preguntarme: “cómo debo estar ante esta persona que está frente a mí? Para ir hacia el otro hay que tener esta conciencia de la “presencia de Dios en el otro”. Esto vale para mí como persona y también para todos nosotros como fraternidad.

La conciencia de estar frente a Dios estando frente al otro, hace también que nuestra oración cambie. Nuestra oración de petición cambia. En la oración de Francisco, la mayoría de oraciones son de alabanza, precisamente por esta conciencia de presencia de Dios en el otro. Igualmente, en nosotros, destacaría la oración de alabanza, de escucha, la oración como un suspiro. Así, la súplica se puede convertir en intercesión.

Veo en los hermanos de la Orden y fuera de ella, como una particularidad de la realidad del ser humano de hoy un cansancio para los momentos de silencio, para acoger la plenitud de las cosas. Preferimos quedarnos con lo superficial.

Es impactante cuando nos encontramos con alguien que nos muestra algo invisible, es decir a Dios. Ayer noche, hablando con el Hno. José Miguel Goldáraz, me compartía que los pueblos amazónicos viven o buscan el equilibrio, tras ese equilibrio está eso invisible que deberíamos vivir y transmitir.

La fraternidad no existe solo por un acto voluntario de cada uno de nosotros, sino porque hay “Alguien” que nos convocó y reunió. No es una dinámica horizontal sino vertical. Sería interesante que una fraternidad se dé cuenta que los actos que realiza los realiza en presencia de Dios.

Con todo lo señalado me parece ver en Alejandro Labaka un hombre de Dios y de acción.

Segunda premisa, la sacralidad del otro: Es la conciencia de que el otro es persona y también forma parte de la creación. Esto es, el respeto por la diversidad, por la cultura de los otros, por lo que constituye su mundo.

En la escena del Éxodo, de la zarza ardiente, Dios se hace presente en un arbusto simple y sin importancia. Moisés se da cuenta de esta presencia y por ello se quita las sandalias y se cubre el rostro (Ex 3). Muchas veces nosotros hacemos genuflexión ante el altar y luego insultamos al hermano, cuando el hermano es sacramento de la presencia de Dios. Esta presencia de Dios también tiene mucho que “decir y hacer”, ” con y en nuestra vida”.

No concibo a Alejandro Labaka sin reconocer la dignidad de esos pueblos, a los que visitaba y defendía, a pesar de la dificultad de diferencia al contexto en el Alejandro vivía. Esto es por ellos, por los que están allí y para que el mundo se dé cuenta de ello. Este debería ser un aspecto a tomar en cuenta en nuestros encuentros fraternos. Muchas veces, cuando estamos con los hermanos, pensamos o decimos en nuestro interior: “te conozco”, “sé quién eres” y no damos espacio a la espera, o a darnos cuenta que “todavía hay algo que descubrir en el otro”.

Algunos años atrás, cuando el hermano Bernardino García, de la Provincia de Castilla, cumplió 80 años de edad, en el Antonianum celebraron su cumpleaños y pidieron al Hno. Servus Gieben (+), de la Provincia de Holanda y entonces director del museo capuchino de Roma, que dirija una palabra a propósito de la vida del Hno. Bernardino. El Hno. Servus habló casi por 30 minutos describiendo cómo Bernardino se servía el desayuno con una serie de detalles y detrás de cada detalle se delataba un gran aprecio por el hermano y expresaba su ser profundo.

En nuestras fraternidades pensamos que conocemos todo del otro y hace que el encuentro se vuelva monótono y llegamos a la evasión buscando, en personas fuera de nuestra fraternidad, el cumplimiento a nuestras expectativas. Con ello, no nos damos cuenta que cultivamos nuestro narcisismo. No queremos ir más a fondo, no queremos estar en actitud de espera. En la espera “esperamos de forma activa” aunque dure mucho tiempo. La sacralidad del otro puede ser útil para enriquecer la vida personal, de la fraternidad y ampliarla a nuestra actividad pastoral.

Tengo gran estima por lo que los misioneros han hecho en esta tierra, porque no han venido a destruir ídolos con hacha, sino con respeto por las realidades de estos pueblos. Así, en Alejandro Labaka se cumplen estas dos premisas, que Dios está presente y el otro es sagrado.

El momento en que sientes que Dios actúa, tu oración cambia. Si sientes que Dios está en el otro tu vida, oración y misión tienen sentido.

Asistí a una conferencia de Reinhold Messner, el primero en coronar el Everest sin botellas de oxígeno y luego lo volvió hacer sin ayuda de guías, me autografió su libro firmándomelo con una dedicatoria parecida a un saludo, tal como se saluda en el Tibet. El estilo de este saludo se caracteriza por que muestra un horizonte al que no se debe faltar.

Estas son las cosas que me han surgido hablar a propósito de lo que encuentro en Alejandro Labaka.

En este encuentro con ustedes quiero tratar o abrir el diálogo a partir de otras ideas:

Hace 25 años que vine a Ecuador, percibí como dos realidades: Primera realidad, una distinción entre la Misión de Aguarico y la Viceprovincia. Segunda percepción, que la mayoría de misioneros eran navarros y muy pocos ecuatorianos.

Luego de estos 25 años, estas dos realidades han cambiado. En la primera realidad, hay unificación de la Misión y Viceprovincia. En segunda realidad, hay una fusión de la presencia española con la presencia ecuatoriana.

En 1921, mi Provincia fundó la misión de Tanzania, mis hermanos que continúan allí siguen felices, en segunda y tercera fila. Desde hace tiempo el Provincial es de Tanzania e incluso, o lamentablemente, hay arzobispos capuchinos y he visto que esta transmisión de responsabilidad no es fácil.

Se trata como en tres etapas: misión, trasmisión y dejar. La misión es la parte más fácil (hagamos), pero cuando se da la transmisión se torna difícil (porque descubrir y pensar en el otro no es sencillo). El dejar quiere decir que el futuro de esta presencia, aquí en Ecuador, debe ser sudamericana, ecuatoriana. Aunque hay circunstancias que no cambian, hay que buscar cómo lograr que la trasmisión se realice de modo sereno. Que la dimisión se realice con calma.

He visto su proyecto de Custodia me pueden corregir lo que pienso y estoy expresando. Pienso que es un argumento que ustedes deben afrontar. En el afrontar las cosas prepara el futuro como continuidad.

Es como el momento cuando el padre le dice al hijo que ya ha crecido y lo ve preparado: “aquí tienes la empresa, hazte cargo de ella”. Hay casos que el hijo le dice al padre: “tu empresa no me agrada nada, por mí la puedes vender toda”, este no es el caso nuestro, pero si esto no se afronta con serenidad y diálogo, esto puede oxidar nuestras relaciones. El diálogo debe ser como el aceite, “porque si falta aceite en el motor, el motor se quema”.

De todo lo que hasta el momento he señalado, las dos primeras cosas son importantes, pero más esta última, porque es una presencia que se está preparando para el después. Cómo estamos preparando este después de modo consciente?

Hno. Definidor General, Hugo Mejía: Hay presencias de hermanos, como el caso de ustedes, que han pasado de ser “misión” a ser “circunscripción” y, por ello, los cambios que con el tiempo se den deben ser conscientes. Hay que pensar de qué y cómo será de aquí a 15 ó 20 años.

Hno. Ministro General: En un encuentro que tuve con el Papa, en el 2013, me señaló que la vida fraterna tiene conflictos que deben ser acompañados con ternura.

Los conflictos tenemos que confrontarlos porque, de lo contrario, crecen y explotan y es peor. Tomando en cuenta que muchos de nuestros conflictos nacen de nuestras expectativas, “deseando que nuestros hermanos sean así o así”, y como “no lo son” me decepciono. No es dramático tener conflictos, sí es dramático que, por falso respeto, no se afronten estos conflictos.

En Indonesia, dos hermanos laicos crearon para el pueblo una escuela profesional, prepararon carpinteros, albañiles, electricistas. Este trabajo fue muy apreciado porque dieron oportunidades a los jóvenes de desarrollarse en la sociedad. El primer hermano ya murió, antes de morir pidió un hermano para prepararle y vaya asumiendo esa tarea pastoral, pero todos los hermanos querían ser sacerdotes. Posiblemente, la responsabilidad era muy grande, se requería un alto grado de fidelidad al trabajo porque había que estar allí todos los días. Hoy esta obra ya no existe. No estaba escrito que debía ser eterna. Fue una historia que tuvo éxito porque hizo cosas buenas y respondió a unas necesidades que todavía existen, pero terminó.

Cuando hay expectativas que no se cumplen podemos llegar a la amargura, he puesto un caso, el de Indonesia, es posible que aquí sea todo distinto.

Hno. Eugenio Jáuregui: Agradezco la presencia del Hno. Ministro General y en este momento traigo a la memoria un escrito suyo y recuerdo una frase que me inspira a preguntarle o pedirle unas pistas para hacer un itinerario de cultivo de la vida interior para los jóvenes que vienen a nosotros, según nuestras etapas de formación.

Hno. Ministro General: Me impresiono con hermanos ancianos que dicen que no tienen trabajo, que no tienen nada que hacer y que están aburridos, esto me muestra que no profundizaron en esta dimensión de la oración. Es necesario que cada uno tenga su espacio personal para la oración interior.

Oración interior con capacidad de observar las cosas, para desmenuzar la cosas “como un científico analiza una hoja”. Por ejemplo, cuando visito a las Hermanas Clarisas y pregunto cosas sobre San Francisco, cosas simples y difíciles a la vez, como San Francisco presenta las virtudes, cada virtud tiene su hermanita. Una de las principales virtudes es la humildad, cuál es la hermanita de la humildad? y las respuestas son muy variadas (pobreza, simplicidad, etc…), entonces les digo: los cambios en nuestra vida cómo se dan? se dan velozmente? ellas señalan que son cambios lentos y vuelvo a preguntar: entonces qué se requiere para que los cambios se den? y allí llegan a la respuesta, “la paciencia” (Adm 27).

Esto es bonito porque Francisco siempre habla de la paciencia como capacidad de estar en el tiempo, poco a poco, de no asustarse porque “estamos todavía en la tierra y no volando”. Por ello, me gusta cuando la pobreza es vivida en alegría no se llega a la avaricia, o al deseo de acumular. Puedes ser pobre pero querer tenerlo todo. Puedes ser pobre y avaro que no quieres compartir lo que tienes. Así, la pobreza tiene una hermana importante que es la alegría (Adm. 27).

El camino franciscano está presente en las 28 admoniciones, en ellas se mira al ser humano. Pietro Maranesi, escribió hace poco un buen libro sobre las Admoniciones.

Hno. Germán Arteaga: Agradezco al Hno. Ministro General por estar con nosotros. Tengo una inquietud desde mi experiencia de formador que soy hasta el momento, cómo lograr en los jóvenes que vienen a nosotros unas bases al terminar su proceso formativo? esto cuando tenemos jóvenes con familiar rotas, situaciones complejas sociales, culturares, políticas, etc… incluso cuando tenemos jóvenes de edades algo avanzadas y con toda una historia hecha.

Hno. Ministro General: No puedo dar una respuesta a lo complejo que planteas pero, mientras te escuchaba me resonaba: “anda a buscar a la persona donde se encuentra”. Ir al corazón de la problemática para ayudarle a recibir la luz de la gracia e ilumine.

Yo entré al noviciado en 1964, con 17 años, pero al Seráfico ingresé a los 12 años de edad. Crecí en el ambiente de un pueblo muy religioso protestante y católico de rezo diario del rosario, con disciplina muy particular que entrar al convento y adaptarme no me fue difícil. Pero el joven de hoy es totalmente distinto. El tiempo presente exige que el camino de formación sea más personalizado que antes. Lograr llegar al corazón donde hay una relación fuerte que no ceda a las primeras dificultades.

Un desafío de hoy es cómo pasar de la religión a la fe. Por ejemplo, hace unos años atrás estuve en la India, una noche los hermanos me llevaron a comer en la casa de uno de sus amigos, se trataba de un comerciante rico. Cuando yo ya debía partir hacia el aeropuerto este señor rico se ofreció para llevarme. Cuando me llevaba, noté que dentro del auto y junto a él tenía el rosario. Conversando, este señor me comentaba que todos los días rezaba el rosario para su protección, que si no lo hacía el sentía como si Dios lo castigase. Este es un ejemplo de que esta persona vivía una religión del miedo, de protección, “tengo que portarme bien para que Dios no me castigue”. Debemos pasar del “Dios que amenaza” al “Dios de Jesucristo,” al “Dios de la misericordia” que nos habla el Papa Francisco.

Hno. Definidor General: El acompañamiento personalizado debería iniciarse no solamente desde el Postulantado, sino ya antes. Es una de las fragilidades de la Pastoral Vocacional. Sería distinto si las fraternidades tuvieran sus grupos de jovenes vocacionados donde se realicen ya procesos de acompañamiento, a la vez que ellos nos van conociendo, aunque requiera tiempo y trabajo de todos.

Hno. Rodolfo Erburu: En la sociedad de hoy, qué significa la frase de San Francisco “dejar el siglo”. En este sentido, cuáles son las líneas divisorias de dejar un mundo y entrar en otro. Cuáles son las exigencias fundamentales que hay que proponerle al joven de hoy? Qué realidades exige la opción por Jesús? Todo esto en contraposición al llamado “del mundo”. Percibo esto como un problema porque a veces los jóvenes como que no dejan “el mundo” y hasta parece que no han dejado nada. A los mayores nos causa extrañeza de cómo manejan el dinero, su libertad, su capacidad de decisión, la obediencia, el apetito, etc… Cuáles serían esas exigencias para comenzar una opción por Jesús auténtica y de verdad?

Hno. Ministro General: Nosotros los más ancianos nos damos cuenta los cambios dados en los últimos 50 años en la Orden.

El noviciado que hacía yo era el mismo del 1.700, pero era un formalismo. Por ello, recibimos con los brazos abierto el Concilio Vaticano II, incluso corriendo el riesgo de “botar el agua y también el niño cuando vaciamos el agua del baño.”

Veo que en la Orden debemos encontrar formas de vida más exigentes. Hay hermanos que lo quieren. Nosotros nos hemos aburguesado. No hemos encontrado formas que expresen la radicalidad de nuestra vida.

El joven que, antes de entrar a la Orden, no tenía horarios o hacía lo que quería, al entrar en nuestra vida percibe que es exigente para él. El problema no son los jóvenes, somos nosotros. Somos nosotros los que nos debemos revelar, si queremos vivir nuestra vida de modo coherente. Creo que esto debe ser tratado con mucho diálogo y con autocrítica porque no tenemos derecho de juzgar a los otros.

En Venecia se reunieron hace una semana, pensando cómo darle continuidad a la vida capuchina en Europa porque varias Provincias, en poco tiempo, en los siguientes años desaparecerán. Francia, por ejemplo, hoy tiene 120 capuchinos, de ellos no más de 20 hermanos tienen menos de 60 años. Un convento tiene 20 frailes donde el más joven es de 69 años y atiende a los demás. El derrumbe lo veremos dentro de poco. Ya no hay Provincias para unir. Ya no se trata solo de instituciones, sino de presencias. Cómo renovar nuestras presencias, aunque sean pocas, pero con vitalidad. El sentido de responsabilidad de todos por todos.

A algunas Provincias hay que ponerles bombas, porque se volvieron intocables, no se pueden tocar a los hermanos o a las fraternidades. Un desafío grande en la Orden es la movilidad, la disponibilidad para ir a cualquier lugar para crear fraternidad, con hermanos diversos en cultura, edad, etc..

Hno. Definidor General: Es bueno lo que has dicho (dirigiéndose al Hno. Rodolfo Erburu), porque, por un lado, hay que tomar en cuenta que el mundo ha cambiado tanto que no conocemos a los jóvenes que han llegado a nosotros y no llegamos a ellos. Por otro lado, está nuestra falta de coherencia. Recuerdo que acompañé a unas señoras en una peregrinación a las tumbas de San Francisco y del Padre Pio y ellas se dieron cuenta la diferencia entre las dos tumbas. Así, los jóvenes se dan cuenta la diferencia entre lo que proponemos y lo que vivimos. Crear en la formación ilusión de cosas que no se realizan frustra a los jóvenes. Hay que crear opciones, ofrecer incluso sacrificando nuestras cosas que hacemos. Los jóvenes de hoy día hacen cosas locas, loquísimas y nosotros no llegamos y deberíamos tener valor para ello.

Hno. Paúl Jaramillo: Agradezco la presencia del Hno. Ministro General entre nosotros. Veo como una oportunidad la apertura de una nueva fraternidad por parte del Vicariato. Me llama la atención que el Ministro General, señale que a veces nuestros encuentros fraternos son superficiales y que cuesta entrar en el hermano. Percibo que ello puede también ser una razón para que los hermanos dejen la Orden y no se facilite el acompañamiento. También nuestra falta de trabajo en equipo y me preocupa que los jóvenes que vienen y entran a nuestra formación no tienen el debido acompañamiento, porque las fraternidades no tienen el servicio de acompañamiento.

Hno. Ministro General: Sobre los hermanos que han dejado la Orden, hay que decir algo: el Secretario de la Congregación para la Vida Religiosa recibe, al año, más o menos 3000 solicitudes de salida. Qué debemos hacer? Concentrarnos en por qué ellos se fueron? Es decir, poner nuestra atención en ellos o pensar también en aquéllos que tuvieron crisis y la superaron? Porque quién de nosotros no se ha enamorado y ha estado por perder la brújula? Qué fue lo que te permitió encontrar lo que te permitió pasar la crisis? Esto me parece más interesante que preguntar el por qué se fueron. Preguntarnos qué nos motiva a seguir.

Todos tenemos pulsiones sexuales y porqué tú sigues? Una vez un hermano anciano le decía a Flavio Carraro, tengo tentaciones sobre el sexto mandamiento y Flavio le dijo, tenlas porque posiblemente son las últimas. Es decir, todos luchamos con algún determinado ámbito de la vida, para mí sería importante preguntarte qué te permite seguir adelante en el camino, y tener alegría, seguridad, etc…

Cambiando un poco de tema, haciendo una lectura a la presencia de ustedes en Aguarico, quiero decirles algo más: Sean cercanos a la gente, cercanos a sus distintos niveles de necesidades. Hace años, escuché al Hno. Juan Pedro Bonvin decir: “hay que construir capillas, una cada cierto número de kilómetros, con ello el pueblo se reúne, se organiza, se aleja de vicios y se evita también que sea explotado por comerciantes mayoristas, etc..”

A los capuchinos les ha caracterizado estar cerca a la gente en sus preocupaciones. Se trata de inventar cosas nuevas a partir de la observación, de darse cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor. Qué sucede, cómo afecta la crisis en la vida de la gente. Para ello se puede dialogar en fraternidad. No estamos en un tiempo como para cruzarnos de brazos y quedarnos simplemente diciendo lo contrario, diciendo que todo está mal. Tenemos que estar también en las soluciones.

Hno. José Antonio Recalde: Qué está haciendo la Orden para crear amor a las nuevas Constituciones, para que se las viva y no sea un libro más?

Hno. Ministro General: La actualización de estas Constituciones parten de una exigencia más académica que de vida. Porque se partió del Derecho Canónico, con el canon donde se señala que tales se pueden cambiar solo por la Santa Sede o por la Orden. El trabajo realizado, enriqueciendo a nuestras Constituciones, es un trabajo sobre todo de carácter canónico más que desde la vida. Por ello, es difícil que las Constituciones tengan un impacto fuerte en la vida de los hermanos. Yo deseaba que termine lo más pronto el trabajo de las Constituciones porque estaba bloqueada la animación de la vida de los hermanos. Así, documental y vitalmente más importante han sido los documentos "Ratio Formationis Ordinis" y "La gracia de trabajar".

Lo bueno de esta renovación de estas Constituciones es que algunos hermanos la volvieron a tocar luego de varios años de haber pasado su noviciado. Hay algunos que dicen que bastaría vivir las Constituciones y tendríamos ya un proyecto.

Otra dificultad es que la Orden, en número de hermanos, está disminuyendo, desde el Concilio hasta hoy hemos disminuido el cuatro por ciento. El número disminuye pero también cada vez menos, gracias a las vocaciones del Asia y África que equilibran un poco la disminución que está sufriendo sobre todo Europa. El hecho es que el color de la Orden es cada vez más africano y asiático, en América Latina no crece. Es decir van entrando en la Orden culturas nuevas, con sensibilidades nuevas.

Bien o mal, 500 años de cristianismo ha marcado a América Latina. El diálogo en la Orden se va tornando más delicado porque estos hermanos de Asia y África van ocupando espacios, a la vez, esto lo hace fascinante.

Cuando yo era formando me preguntaron qué sería lo más terrible y pensé, qué sería una vida sin desafíos o problemas que resolver? Nosotros estamos enfrentando grandes cambios. No sabemos lo que sucederá en 20 años, probablemente sea un rostro más asiático o africano.

Hno. Adalberto Jiménez: Hno. Ministro, nos podrías compartir o decirnos algunas palabras sobre el próximo CPO?

Hno. Ministro General: Antes que yo sea Ministro General yo pensaba: si fuese Ministro General haría un CPO sobre el trabajo. Es que no me surge pensar en un hombre que no sea capaz de no realizarse, de no ser creativo, de no trabajar. El trabajo es esencial en la vida de cada uno de nosotros.

Nosotros tenemos la tendencia, pensando en alguien, a decir: “este es individualista”. Pero no está mal el que un hermano tome en mano una obra y la lleve adelante. La comunidad de la Curia General es la más difícil. 37 hermanos, de diversos países, algunos viajan mucho y otros casi sedentarios en casa que critican a los que viajan. Esta discrepancia se volvió un poco difícil y decidimos buscar alguien de afuera. El General de los jesuitas nos recomendó tres nombres, con sus características, de personas que nos podían ayudar. Finalmente nos decidimos por un padre irlandés-americano. Lo que más me llamó la atención es que, en su resultado, nunca dijo esto es blanco o negro, en su lugar, usó términos como campos de tensión y uno de ellos fue el de la realización del individuo y la vida fraterna.

Hoy me parece que nuestros juicios deben tomar en cuenta nuestras complejidades como personas. Por ejemplo, el trabajo en su tención con la realización de la persona.

Hay momentos en que la obediencia vive esa tensión. Recuerdo que, luego de mi tesis doctoral, mi superior me dio la obediencia de ir a un santuario mariano, y me pregunté: qu´ voy hacer con mi doctorado en un santuario mariano? Sin embargo, en ese santuario viví los mejores 11 años de mi vida, entre clases, formar parte de la patrulla de socorro y mi gusto por escalar montañas. Percibir que el superior ve en uno lo que uno no ve es sumamente importante a la hora de vivir en fraternidad y hacerlo con absoluta disponibilidad.

Volviendo al tema del trabajo, nuestro Hno. Txarly puede comentar mucho sobre el texto ya que formó parte de la Comisión. A nivel general diré que se trabajó en tres grupos lingüísticos (italiano, inglés y español-portugués), fue una ardua labor, donde se confrontó y discutió. Fue algo así como la teoría del caos, un todo desordenado que se lo junta y luego se va ordenando poco a poco. Así fue y dio un resultado. En los trabajos de grupo se requería la confianza de que si otros pueden, nosotros también podemos. Así tenemos ya un resultado.

Hno. Juan Carlos Andueza: Saludo al Hno. Ministro General y mi alegría por este encuentro y su presencia en el mismo. Nos había señalado que el tema del “trabajo” como tema de CPO era para él como un sueño, entonces entre el sueño y la realidad cómo lo percibe

Hno. Ministro General: El sueño se realiza, se hace realidad cuando los hermanos leen y discuten el texto, generando cambios. Me interesa los diálogos, las puestas en común del CPO y como afecte a la vida de los hermanos en lo personal, fraterno y pastoral.

Hno. Adalberto Jiménez: Agradezco a los hermanos que han hecho el esfuerzo por asistir a este encuentro fraterno, también y de modo especial al Hno. Mauro Jöhri y Hugo Mejía (Ministro General y Definidor General, respectivamente) por el compartir largo y rico que hemos tenido. Agradecimiento especial a Mons. Jesús Esteban Sádaba por su generosidad y facilitarnos espacio y tiempo para este encuentro de hermanos capuchinos. A continuación les pido nos ubiquemos para la foto del encuentro y seguido a un refrigerio en el comedor del Vicariato.

Recopilación: Secretaría de la Custodia.

Quito, Fraternidad de María Inmaculada (curia), 22 de julio, de 2016

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