BENDICIÓN DEL CENTRO DE PEREGRINACIÓN
Alejandro e Inés
Tiputini, 5 febrero 2016

 

La culminación de la Asamblea de “Formación Misionera” del Vicariato de Aguarico se celebró en la Comunidad de Titutini, km 50 vía Auca. Un bus y varios carros nos llevaron a los misioneros y misioneras, algunos representantes del movimiento Juna XXIII y a los tres hermanos capuchinos que inician la Fraternidad “Alejandro e Inés”: Txarli Azcona, Darwin Orozco y Teófilo Córdova.
Llegamos directos a la capilla, sencilla, pequeña, tierna, adornada y con un grupo de moradores, con el apoyo de la animadora y del presidente de la comunidad. Han sido momentos de cercanía y de celebración, con la Eucaristía presidida por nuestro obispo Mons. Jesús Esteban Sádaba, con unos 75 personas, que ha estado animada por los cantos en kichwua y español, “arriesgando la vida por el Evangelio” y “aquí, con Alejandro e Inés somos una iglesia…”, porque ya sabemos que “la selva es mi mansión”. Ha estado iluminado por la Palabra de Dios que nos ha hablado de un santuario y de la misión, y después Mons. Jesús Esteban ha compartido la alegría de contar con una fraternidad que cuide y anime el centro de espiritualidad y peregrinación, en el lugar donde nuestros hermanos salieron al encuentro con los pueblos no contactados, en peligro de extinción, el día 20 de julio de 1987.
Acabada la celebración, como peregrinos, fuimos todos caminando hacia el alto de la zona del helipuerto, para la bendición solemne del oratorio (sencillo como las chozas amazónicas) que se construirá brevemente, con una mirada al verde de los árboles, otra mirada inevitable al “mechero” de gas petrolero y con el sonido fluctuante de los carros y camiones pasando por la carretera entre pozos, compañías y vida de la gente de la zona. Con pleno sentido, Antonio Espinoza ha regalado a los tres hermanos capuchinos Txarli, Darwin y Teófilo dos plantas: una representando a Alejandro y la otra a Inés, que se harán árboles grandes cuando crezcan entre cuidados y años de vida. Serán árboles que crecerán al ritmo de la selva y de la vida contemplativa; serán árboles misioneros y cobijadores de espiritualidad. Acabamos dando gracias a Dios por este momento solemne, profundo y comprometedor y entonamos el himno que Rufino Grández ha compuesto para este momento y para esta fraternidad.
La acogida de la comunidad a este regalo del Vicariato y de la Custodia, se ha manifestado en varias ocasiones y con sencillos signos y palabras del presidente, pero también con el refrigerio preparado con la dirección orquestal y el cariño de la hermana Inés.
Nos despedimos de los nuevos vecinos de Tiputini, en el Km 50, tras haber visitado su casa provisional, tan sencilla como uno se puede imaginar y como ellos quieren compartir. Esta noche ya comienzan su andadura fraterna, contemplativa y misionera con el ánimo, admiración y oración de los misioneros/as y vecinos y amigos que les acompañamos y queremos dejarnos contagiar por la espiritualidad de Alejandro e Inés, con el impulso misionero “en salida” del Papa Francisco y con la invitación a peregrinar en el año de la misericordia.
 
JESÚS GARCÍA

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