CARTA DE PASCUA

Estimados hermanos de la Custodia,

PAZ Y BIEN.

Fraternidad de Guayacán, 27, marzo, 2016

 

¡VIVIR RESUCITADOS CON CRISTO!

¡Alegrémonos hermanos: Cristo ha resucitado!

Recordando al filósofo, cada uno puede volver a decir: “Yo soy yo y mis circunstancias” o como siempre repetía nuestro hermano poeta Ignacio Rueda, fallecido hace un mes: “Cada uno es cada uno con su cada unada”. Lo cierto es que aunque parezcan frases sin importancia, esconden algo esencial: aunque vivamos en familia o en fraternidad, cada uno hace su propio camino tantas veces en solitario y todas las respuestas a Dios, a la humanidad y a uno mismo son una respuesta personal a una llamada: a Dios, a la vida, a la vocación.

Lo cierto es que ¡Cristo ha Resucitado¡ y nos invita a vivir la Vida Plena que Él nos trae. También es cierto que para muchos todo sigue igual y la noticia sobre la resurrección de Cristo no es otra cosa que eso: una noticia, con mayor o menor importancia, pero que no toca la vida.

En esa circunstancia personal, en la que cada uno se encuentra, invito a cada hermano y a cada fraternidad a que reavive el don de su vida cristiana que un día recibió en el bautismo y que la hizo plena y grande en su consagración religiosa como hermano menor capuchino. Así mismo invito a cada hermano y a cada fraternidad a regalarse el don de Cristo Resucitado los unos a los otros. Es un tiempo para el gozo y la alegría. Un tiempo para regalarnos la paz de sentirnos amados y envueltos por la misericordia infinita de un Dios que no sólo ha resucitado Él, sino que nos ha resucitado con Él.

Aunque la experiencia de Dios, es personal, lo cierto es que siempre nos lleva a la comunidad donde están los hermanos y otras personas a las que Dios también las ha hecho partícipes de su amor resucitado. Y, a todos nos invita a proclamar y llevar esta gracia resucitada. Dios nos ha pasado de la muerte a la vida y quiere que nosotros ayudemos a otros a dar este paso.

No olvidemos que seguimos celebrando el Año de la Misericordia y que estamos llamados a llevar la vida resucitada de Dios donde aún no conocen a Jesucristo o aún no experimentan su amor. Para esto no necesitamos ir muy lejos. Saliendo de la puerta de cada fraternidad local están las personas a las que Dios quiere que anunciemos su vida: los pobres, los enfermos, los emigrantes, los que siguen dominados por el alcohol y la droga….. La mayor misericordia de Dios es haber hecho el regalo de la resurrección a su Hijo Jesús y habernos regalado su vida resucitada a nosotros.

Así que hermanos, no nos quedemos encerrados con nuestra alegría. Al igual que los apóstoles y la mujeres fueron los primeros testigos de Cristo Resucitado, que nosotros seamos hoy los testigos de la Buena Nueva, que anunciemos dentro y fuera de la fraternidad que ¡Cristo ha Resucitado!. Que sigamos acudiendo a aquellas personas donde la muerte, el mal y el caos siguen reinando, para anunciarles que Cristo está vivo, nos salva de la muerte y nos regala su vida.

Que el Espíritu Santo encienda nuestra vida y corazón para vivir estos largos días de pascua, junto a Cristo Resucitado, nuestro Salvador y, junto con Él y los hermanos, vivamos su misma vida.

 

Fraternalmente.

Hno. Adalberto Jiménez. OFMCap.

Custodio.

 

 

 

 

 

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