MENSAJE FINAL

Aún estamos a tiempo ¡salgamos ya! (Papa Francisco)

Queridas hermanas y hermanos: La Vida Consagrada del Ecuador hemos vivido la IX Semana Teológica con inmensa alegría, fraternidad y diálogo, que nos ha fortalecido en la experiencia de Dios, gracias a la iluminación profunda, cercana y vivencial de la hermana Ángela Cabrera, mdr, con el lema “Salgamos aprisa al encuentro de la vida”, que les queremos compartir:

SALGAMOS: La Vida Consagrada, después de estos días de oración, reflexión y compromiso, se pone en movimiento y sale con más consciencia de qué llevar hacia fuera y cómo. La gente está esperando que le llevemos a Dios, porque nos hemos llenado de él y lo contagiamos. Nos damos cuenta de que sin oración habrá muchas conversaciones, pero tendrán poco olor a Dios. Solo si hemos descubierto la perla preciosa, la Vida Consagrada será reflejo de la Luz que brilla con nitidez profética, mística y misionera.

APRISA, porque a la Vida Consagrada le urge el dolor de los hermanos/as que sufren múltiples necesidades en los diferentes lugares de misión. Siente muy de cerca que la vida clama en los jóvenes, en las mujeres, en la naturaleza, en las realidades emergentes, en las culturas, en nuestras comunidades… La VC sabe que la “prisa” no es correría ni un apuro sin sentido, sino una urgencia nacida de la profundidad del silencio fecundo, como María, que vivió el misterio de la encarnación y la plenitud de la misericordia.

María e Isabel son el ícono del ENCUENTRO, porque nos enseñan que es preciso estar habitadas/os por el “amor” vivido en profundidad. Amor que nos descubre a nosotros mismos y a los prójimos, nos ayuda a reconocer el paso de Dios en la vida de los demás y nos llena de alegría y esperanza en la relación con los pobres, los/as hermanos/as y sus raíces familiares y culturales.

DE LA VIDA: La opción de Jesús por la vida nos provoca y convoca a:

  • Bajarnos donde “la vida está amenazada” para tomar contacto y hacer nuestro el sufrimiento, especialmente de los pobres, los descartables, los huérfanos, los jóvenes y la creación, para quienes Dios se abaja y se hace su defensor.
  • Custodiar la “vida fraterna”, descubriendo el tesoro de la vida comunitaria que llevamos en vasijas de barro, con necesidad de restaurar los corazones rotos, amasar la vida con la levadura del Evangelio y mantener la esperanza de que el mejor vino está por venir. Así nuestra “salida” está preñada de calidad, creatividad y esperanza.
  • Cuidar de nuestra “casa común” y descubrir en cada criatura el amor trinitario de Dios, que envió a su Hijo para liberar de toda opresión. Valorar el aporte de nuestros pueblos originarios y comprometernos con ellos a aprender la circularidad “eco” de la vida, que promueve el desarrollo integral frente al afán de consumir y a la complicidad de contaminar. Estamos llamados -con urgencia- a respetar, defender y cuidar la casa de todos en nuestra cotidianidad.

Además, ESCUCHAMOS QUE DIOS NOS LLAMA:

  • A integrar la justicia y la santidad en la vida personal, comunitaria y misionera, vivida en cada encuentro con los pobres y desposeídos, que van descubriendo su “tesoro” y su dignidad, de tal manera que compartamos la Buena Noticia de la liberación. Así seremos testigos proféticos en nuestra realidad.
  • A vivir de la Palabra, desde el silencio, la oración y la hondura, dejándonos tocar por esta “espada” que penetra, da vida y transforma.
  • A discernir personal y comunitariamente las grandes y pequeñas decisiones-opciones, que respondan a las llamadas de los jóvenes, la casa común y la vida fraterna.
  • A continuar el camino de la intercongregacionalidad, fortaleciendo el trabajo en red de la Vida Consagrada y su aporte específico a la Iglesia y al mundo.
  • A caminar con y como María sencilla, servicial, habitada y misionera, que acoge el proyecto de Dios para su pueblo y los más pobres, porque “la esperanza de la iglesia en América Latina tiene rostro femenino” (cfr. Papa Francisco).

Las palabras del Papa Francisco: “Aún estamos a tiempo ¡salgamos ya!”, nos animan, desafían y comprometen a vivir la alegría de nuestra Vida Consagrada que “sale aprisa al encuentro de la vida”.

Quito, 8–12 de noviembre del 2017

EQUIPO DE REFLEXIÓN TEOLÓGICA DE LA CER

 

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