Salgamos aprisa al encuentro de la vida

Del 13 al 15 de marzo, en Panamá, nos hemos reunido la XLV Junta Directiva de la CLAR.

Al concluir estos días de encuentro fraterno, reflexión, lectura orante de la vida y de la historia, la Presidencia de la CLAR, así como las Presidentas y los Presidentes, secretarias de las 22 Conferencias Nacionales presentes, junto al Equipo de Teólogos (ETAP) y los invitados especiales, queremos transmitir un mensaje que ensanche nuestro horizonte, aliente a la vida y anime a la esperanza.

La mirada lúcida, creyente y esperanzada al acontecer del mundo, nos sitúa más allá de nuestras propias fronteras, nos exige salir a prisa al encuentro de la vida y pone a latir nuestro corazón al ritmo de los más pobres y excluidos de la sociedad.

Nos duele el clamor de los desencuentros, nos indigna que las fronteras se tiñan de sangre, y que las políticas que nacen de la suficiencia y la intolerancia de los mandatarios de turno, dividan familias, tracen muros allí donde deberían existir puentes, polaricen hermanos y nos hagan desconfiar y tener miedo del próximo.

Observamos con perplejidad, el espiral de corrupción que recorre la geografía de nuestros pueblos y asistimos al desencanto político de nuestras regiones, con la convicción intacta de que nos corresponde trabajar por la dignidad humana, ayudar a dar a luz una sociedad de hermanos en la que haya lugar para todos y la pluralidad sea reconocida en todo su belleza y posibilidad.

Resuena en nosotros y nosotras la palabra encarnada, el mensaje de Jesús que nos invita reiterativamente a ser compasivos a ensanchar las entrañas y el corazón al estilo de la Trinidad, modelo de relación y hermandad. Queremos desentrañar la complejidad y la riqueza de la espiritualidad trinitaria a la que se nos invita, con una actitud fundamental para todo encuentro: la escucha. Creemos, a imagen de la relación trinitaria, que la mutualidad y la reciprocidad en las relaciones, son la clave para una nueva sociedad.

Reconocemos y admiramos las experiencias de intercongregacionalidad que surgen en distintos rincones del mundo, vemos en ellas, semillas, de una vida Consagrada a las puertas de un nuevo paradigma, que explicita el dinamismo de la comunión, y nos exige vivir un amor más integrado.

Nos sentimos llamados y llamadas a continuar los procesos de reconfiguración del corazón, de las actitudes, las instituciones y las formas, para hacer nuestras respuestas y nuestro compromiso más significativo y pertinente en el momento presente.

Resuenan en nosotros y nosotras, los aprendizajes de tantos religiosos y religiosas que están en zonas de frontera, su testimonio confronta las pasividades, conformismos y mediocridades en las que se desgasta la vida y pierde encanto la consagración de muchos otros. Experimentamos el desafío de mantener la esperanza, recrear la alegría y salir al encuentro. Hoy se nos urge a prestar atención a la cultura en la que estamos sumergidos, sólo ese ejercicio nos libra de la autoreferencialidad que desgasta toda posibilidad de vida y novedad, de riesgo y osadía en el compromiso.

Contemplando el encuentro de María e Isabel, confirmamos que el Señor nos ha regalado horizontes, que ninguna tiniebla tiene poder suficiente para paralizar nuestra andadura, que nos corresponde construir el futuro, aferrados a los valores del Evangelio, obsesionados por la vida y decididos a jalonar la nueva historia: la de la comunión de carismas, la de las cotidianas y permanentes “visitaciones” que nos hacen más humanos, más aptos para la ternura y la solidaridad.

Agradecemos profundamente a la Conferencia de Religiosos de Panamá, su acogida y generosidad, la disponibilidad y calidez al recibirnos y al permitirnos adentrarnos en la realidad de un pueblo que une dos océanos y nos regala la riqueza de su diversidad cultural. Que María, Nuestra Señora del camino, nos disponga siempre a la salida y que como ella hagamos posible el abrazo que humaniza y dignifica.

Ciudad de Panamá, 15 de marzo de 2017

 

Eres el Visitante:visitas

Záparos N50-60 y Cristóbal Sandoval - Telfs: 593 2 3302 373 / 2441 828 - Quito • Ecuador