Acompañemos con nuestra oración a nuestro hermano Washington Zapata que recibió su Ordenación Sacerdotal de manos de Monseñor John Corriveau, en Toronto, Canadá.

Si bien no podemos estar físicamente todo nuestro apoyo y nuestras plegarias para él y la misión que Dios le ha encomendado en esta nueva tierra.

Fraternalmente

Hno. Adalberto Jiménez M. OFMcap

 

 

CRÓNICA DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL

 

En la iglesia parroquial San Felipe Neri, de los Hermanos Menores Capuchinos del Centro de Canadá, Provincia María Madre del Buen Pastor, el domingo 30 de octubre de 2011, a las 19h00 se llevó a cabo la celebración de la Ordenación Sacerdotal del Hno. Washington Vinicio Zapata Bejarano, de manos de Mons. John Corriveau, obispo capuchino. Para la celebración se dieron cita un buen número de hermanos capuchinos de las distintas fraternidades de la ciudad de Toronto y algunos sacerdotes de habla hispana que trabajan en las parroquias vecinas. En representación de su familia y de los Hermanos Capuchinos de Ecuador, estuvo presente su hermana Marlene.

La celebración se la vivió en un ambiente de mucha alegría y júbilo de todos los participantes, sobre todo en la comunidad hispana, pero de igual manera, entre los miembros de la comunidad inglesa e italiana. Las tres comunidades participaron de manera activa tanto en los preparativos previos, como en el momento de la celebración, lo cual se vio reflejado en la Liturgia de la Palabra y en el ministerio de la música que se realizó en los tres idiomas.

Mons. John, en su homilía muy emotiva y sentida, en un primer momento, recordó al hermano Washington los compromisos asumidos en su ordenación diaconal, haciendo referencia a las palabras que se le dijo cuando le fue entregado el libro de los evangelios: “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo y cumple aquello que has enseñado”. En un segundo momento, lo exhortó a configurar su vida sacerdotal con la cruz del Señor, citando las palabras que posteriormente se le dirían al entregarle la patena y el cáliz con las ofrendas del pueblo de Dios: “Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios; considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”.

Terminada la ceremonia de ordenación, el nuevo sacerdote, recibió el cariño de dota la comunidad que se acercaba a saludarlo y felicitarlo, al mismo tiempo que le pedían que les impartiera sus bendiciones. Seguidamente, los Hermanos Capuchinos ofrecieron una recepción para todos los asistentes.

Este acontecimiento queda marcado en la historia de los Hermanos Capuchinos de Canadá y en la comunidad parroquial por ser la ordenación sacerdotal del primer sacerdote hispano en esta comunidad.

 

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