¿En qué cree Europa?

 

Con un llamamiento a los hermanos a dejarse conducir por la “hermana” secularización a un amor más profundo a Dios y a los hombres ha terminado el Simposio de los capuchinos de la CENOC, que tenía como título “En qué cree Europa?”. Del 4 al 8 de noviembre del 2009 se han reunido unos cien hermanos en el renovado Centro de Congresos de los Capuchinos españoles “Cristo de El Pardo”, en Madrid, para reflexionar sobre el tema “Entre secularización y vuelta a la religión”. Hombres de cultura de la Orden y conferenciantes invitados en las conferencias básicas y en los sucesivos diálogos, se han confrontado con el fenómeno de la secularización y han invitado a los hermanos a completar el cuadro con sus experiencias personales.

En el primer día se trató el argumento: ¿Cómo se presenta la secularización en Europa? Antes que nada – como afirmaron los conferenciantes – se debe distinguir la secularización presente en EE. UU. y la de Europa. En Europa esta tiene sus expresiones específicas: La secular conexión entre Estado e Iglesia se ha roto y ha llevado a una neta división entre Estado e instituciones religiosas, que claramente perdura. Así Europa está caracterizada por la secularización como ningún otro continente. Sin embargo, – así se manifestaban los conferenciantes – la religión continúa siendo un elemento de la sociedad humana porque pertenece a la naturaleza misma del hombre. En Europa la secularización debe ser vista junto a otros fenómenos globales, como el esoterismo, los movimientos evangélicos, el “talibanismo” en el ámbito de las religiones, la recíproca comprensión de las religiones mundiales y las diferentes visiones del mundo. Sin embargo, es necesario situarse frente a la realidad sin prejuicios y sin nostalgias hacia formas del pasado.

El vienes se afrontó otra cuestión: ¿Cómo juzgar la secularización desde el punto de vista cristiano? Repetidamente en las conferencias de los teólogos volvían los conceptos de “kénosis” y de Encarnación. Ellos ofrecían una visión de la secularización como espacio de experiencia de una más profunda revelación de Dios. Dios – así se manifestaba un conferenciante – no es un extranjero en este mundo. El mundo puede aparecer también sin Dios, pero jamás se librará de Dios. El compromiso cristiano no teme los interrogantes de los hombres y de los movimientos humanos, sino que trata de descifrar en qué modo en ellos se abre camino el Evangelio, sea a la hora de confirmar ciertas posiciones sea a la hora de corregirlas. En esta tarea de modo consciente se debe hacer referencia, entre otras cosas, a los tesoros de la mística y de la liturgia y entrar en diálogo con el mundo secularizado y esto sin temor a dejarnos influenciar y a dejarnos desafiar por nuevas formas de progreso.

¿Qué deben hacer los capuchinos? Después de las conferencias sobre temas de teología franciscana al final del Simposio, conferenciantes y participantes discutiero con el Ministro general, fr. Mauro Jöhri, cuál es el significado que tiene la secularización para el desarrollo de la Orden capuchina. Todos con agradecimiento han aceptado la visión positiva de la reunión, en el sentido de que la secularización abre a los hermanos las puertas para una mayor comprensión de la propia fe, como Francisco mismo ha experimentado: que Dios no cesa de manifestarse en el mundo. Los valores franciscanos, como la itinerancia, la vida con los pobres y la fraternidad pueden adquirir una nueva vitalidad. Y en esto también la oración de los hermanos puede de nuevo ser vista como apertura y confianza en aquel Dios que se abre constantemente al mundo y a él se confía.

A continuación de la secularización se hablaron de muchas cosas que hasta ahora venían consideradas como descontadas tanto en el plano fraterno como en el pastoral. Las palabras que el Padre Fundador de la Orden dijo estando cercana la muerte: “Hermanos, comencemos!” asumen ahora una resonancia especial. La secularización empuja de modo definitivo a un proceso de transformación a todos los niveles, un proceso a través del cual Dios mismo nos llama a transformarnos.

Aun cuando en las conclusiones finales no se pudo concordar sobre qué cosa deba cambiar a nivel de Orden o, al menos, en algunas regiones de Europa, sin embargo este Simposio para muchos hermanos ha contribuido a dar un rostro positivo a la experiencia necesaria de la secularización. Un hermano al comentar el Simposio sobre el sitio web symposium2009.wordpress.com ha escrito: “Señor, enséñanos a aceptar la realidad; enséñanos la kénosis”. Y otro ha sintetizado el cambio del modo de ver los progresos de la sociedad de Europa occidental con la expresión: “Bienvenida, hermana secularización!”.

 

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