Tercer día (Martes, 18 de agosto de 2009)

Amanece temprano en Quito… Y el Sol nace de lo alto: La Eucaristía fue presidida y animada por los hermanos de la Viceprovincia de Venezuela. A la luz del Evangelio, el Hno. Ramón Morillo nos animó a  entregar nuestra vida al servicio de los hermanos “desde Dios”, ya que desde un mero plano humano “esto sería imposible” (Cf. Mt 19, 26).

Síntesis del día anterior

Un desayuno consistente… ¡y a trabajar! El Hno. Darwin Orozco, Director del Postulantado de la Viceprovincia de Ecuador es el encargado de animar y moderar la agenda prevista. En primer lugar, invita a los secretarios del Encuentro Hnos. Mariano Sullca y Jimmy Alvarado, de la Provincia de Perú, a presentar la síntesis del día anterior, acerca de los rasgos comunes que los grupos habían logrado percibir sobre la vocación del formador Capuchino.

Compartir de la experiencia formativa por grupos

Un hecho importante que hizo notar el Hno. Jesús García es que de los 26 participantes, 18 formadores son jóvenes a quienes recientemente se les ha confiado la responsabilidad de la formación. Este dato da pie para compartir en un clima de apertura y espontaneidad los siguientes enunciados en el contexto formativo: 1) Lo que he aprendido; 2) Los conflictos y dificultades que he tenido; 3) Las relaciones interpersonales que he tenido; 4) Los desafíos que se presentan.

Experiencia de la formación por circunscripciones

El segundo y tercer bloque se dedicaron a la exposición de la experiencia de la formación inicial de cada Circunscripción presente en el Encuentro. La presentación se centró en algunos puntos de interés común: la realidad formativa, los responsables de la formación, la problemática y los retos que ésta suscita. 

Llamados a ser formadores

Con el título: “La formación como vocación de Dios para nosotros”, el Hno. Adalberto Jiménez fue el encargado de iluminar el llamado recibido, señalando siete pasos para cualificar la entrega en el campo formativo, tanto testimonial como doctrinal:

1. Pasar de vivir la formación como una tarea, a vivir la formación como una vocación.- Al vivir la formación como llamada de Dios, desaparecen las quejas y resistencias y se es un canal libre para transmitir la alegría de saberse en el camino divino que conduce a la felicidad.

2.  Pasar de vivir la rutina de muchas cosas a vivir de manera consciente los valores genuinos del carisma capuchino.- Esto conlleva el cultivo constante de la Formación permanente para plasmar en los formandos un amor total a Jesucristo.

3. Pasar de vivir una afectividad dispersa a vivir una afectividad unificada.- Con dos espacios privilegiados para alcanzar esta unificación: los momentos de oración sosegada y la vivencia intensa de la dimensión fraterna de nuestro carisma. He aquí el secreto contra el fenómeno de sufrimiento y de infelicidad, que se manifiesta muchas veces como activismo y estrés.    

4. Pasar de nuestros proyectos personales a lo que Dios quiere para nosotros y los formandos.- No se trata tanto de hablar mucho de fraternidad, cuanto de ponerla en práctica, propiciando espacios y momentos de diálogo y compartir fraterno.

5. Pasar de ejercer el poder a ser menores como Francisco y su Fraternidad.- El formador debe guiar al formando por el camino de la minoridad, como contrapartida al pecado de poder que invade nuestra sociedad y pone en jaque nuestra opción fraterna y franciscana.    

6. Pasar de una cultura intoxicada de información a una cultura sosegada de la Palabra.- Frente a una realidad de formandos que llegan a nuestra vida con el “chip” incorporado del mundo pan-informático, tecnológico y digital, el llamado a vivir la dimensión contemplativa de nuestro carisma se hace cada vez más imperioso.  

7. Pasar en nuestra América Latina del Dios funcional de la religión al Dios vivo de la fe, como lo vivió san Francisco.- El tiempo quedó corto, pero el mensaje que nos dejó el Hno. Adalberto como colofón de su tema, aún resuena en nuestras mentes: “Estamos llamados a vivir como hombres creyentes y formadores en la fe; vivir de Dios, de Jesucristo y no de las fuerzas propias y méritos logrados a base de esperanzas”.

“Nosotros los hijos de Francisco estamos llamados a ser especialistas de la Fraternidad”.

La riqueza en las coincidencias

El Hno. Darwin Orozco invitó al compartir grupal en torno a dos cuestiones: Coincidencias en las exposiciones de la mañana y riquezas que podemos potenciar y aplicar, que se compartirían una hora más tarde, en el plenario. 

♫ Bienaventurados los que buscan la paz ♫

Cae la tarde en Quito… A las seis y media de la tarde, tres luces encendidas a los pies de un estolón rojo y un cordón franciscano, nos recordaban el martirio de los tres mártires capuchinos de la Revolución Francesa: Juan Luis, Protasio y Sebastián. Los salmos fueron propicios para la acción de gracias y la oración nocturna -animada por guitarra y voz venezolanas- nos invitaron a reconocernos pacíficos por vocación y dichosos por designio amoroso de Dios.    

“Donde Dios nos siembra, es preciso saber florecer” Phil Bosmans.

Vicente Quisrumbay y Carlos Piccone

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