Hermanos, estamos iniciando un nuevo año y un nuevo trienio. Que el 2015 sea un año de Paz, crecimiento vocacional y fortalecimiento de nuestras relaciones fraternas como Hermanos menores. Que nuestra actitud sea de apertura al Espíritu Santo, para que sea Él y su santa operación, quien conduzca nuestra vida personal y fraterna.
Hemos optado, por hacer el proceso de elección de Guardianes, con la participación de los hermanos de las mismas fraternidades, que van a sugerir al gobierno de la custodia el nombre del guardián. Será luego, el Custodio y el Consejo quienes hagan el nombramiento oficial de guardianes y de los otros servicios fraternos. Esta ha sido una práctica de la Provincia y de nuestra Custodia, en otros momentos y varios hermanos sugirieron que se la retomara.
Es necesario volver al sentido de este servicio teniendo presente que esta es la tarea de un hermano menor, quien sabe que recibe, por encargo, animar y cuidar a los hermanos en fraternidad.
Queremos tener un proceso de elección de nuestros Guardianes desde un discernimiento personal y fraterno que tenga en cuenta el sentido profundo de este servicio, las implicaciones para cada uno de los hermanos y el caminar de la fraternidad.
Es necesario precisar que toda autoridad, discernida en oración, procede de Dios y no de nuestro sólo esfuerzo humano. Esto implica que al elegir un hermano para que asuma este servicio, no es que tengamos el hermano perfecto y con todas las virtudes de santidad, como si fuera el mismo Dios en persona, ya que tenemos los hermanos que el Señor nos ha dado, para hacer su Obra y debemos confiar que Él sabe hacer de nosotros, con nuestras fortalezas y limitaciones, camino de salvación.
Podríamos hacer un listado de características, cualidades y dones, que requiere un perfil ideal para el Guardián de una fraternidad, pero quizá eso no es lo que nos ayudará a encontrarlo, porque, como lo decía nuestro hermano Francisco, ese “Hermano Perfecto” es la integración de las virtudes que cada hermano pone al servicio de los otros; pero sí es necesario, que este hermano sea alguien humilde y menor en orientar permanentemente su vida a hacer la voluntad de Dios, a discernir personal y comunitariamente lo que conviene más al querer de Dios en su fraternidad local..
Es necesario, discernir en ambiente de oración, para que sea el Espíritu, más allá de nuestros análisis y cálculos, quien nos de la Gracia de elegir y sugerir el hermano que nos ha de animar, confiando en que Dios le dará la sabiduría y la autoridad para hacerlo conforme a su voluntad.
Esta elección, requiere de una actitud humilde, de cada uno de nosotros, para que no sean las inconsistencias, conveniencias e intereses personales, los que primen al momento de proponer o no a un hermano, sino únicamente la voluntad de Dios; también para acoger el servicio que los hermanos, en discernimiento, consideran que puede prestar este hermano a la Fraternidad y Custodia.
Sabemos que somos un número reducido en cada fraternidad y que eso hace que no sean muchas las opciones que tenemos pero esos pocos que somos, es con quien cuenta el Señor, para hacer su Obra.
Una vez que llegue el nombramiento oficial de guardián para cada fraternidad, por parte del Custodio, esto significa, que estamos dispuestos a apoyarle y facilitarle este servicio, en actitud de menores, confiando que Dios sabrá manifestar su autoridad a través de él.
Les invito hermanos para que antes de esta elección dediquemos un espacio para orar y discernir a fin de que sea el Señor Quién obre en nosotros.
 
Hno. Adalberto Jiménez Mendoza.
 
 

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