Hno. Benito Andueza Andueza

 Hno. Benito Andueza Andueza

Hernando de Arandigoyen

(04-04-36 / 11-11-00)

En la madrugada del día 11 de noviembre del año 2000, cerca de Quevedo (provincia de Los Ríos, Ecuador), fallecía de un infarto el hermano Benito Andueza Andueza, a los 64 años de edad.Benito se encontraba viajando a Guayaquil, junto a sus hermanos de fraternidad, después de haber participado en la Asamblea anual de los Capuchinos de la Viceprovincia del Ecuador, en la Casa de Ejercicios "La Inmaculada Concepción".

Benito Andueza nació en Arandigoyen (Navarra) el 4 de abril de 1936, en el seno de una familia cristiana, conformada por sus padres Cándido y Macrina. Fue bautizado el 6 de abril en la Parroquia de San Cosme y San Damián, perteneciente al Obispado de Pamplona. A los cinco años, el 29 de octubre de 1941, recibía el sacramento de la Confirmación en su pueblo natal. Desde 1943 hasta 1948 realiza la enseñanza primaria en Arandigoyen

 

El 24 de agosto de 1948, a la edad de 12 años, ingresa en el Seminario Seráfico de Alsasua, donde permanecerá hasta 1953, año en el que ingresa al Postulantado en Zaragoza. En esta ciudad realiza sus estudios de Filosofía. El 14 de agosto de 1956 viste el hábito capuchino en Sangüesa, donde realiza el año de Noviciado. Al año siguiente, el 15 de agosto de 1957, emite los primeros votos religiosos. Inmediatamente comienza los estudios de Teología en Pamplona. Tres años más tarde, el 15 de agosto de 1960, se consagra perpetuamente en la Orden. Al siguiente año, 1961, recibe el orden del diaconado y el presbiterado el 18 de marzo.

1962. Benito es destinado a la actual Viceprovincia del Ecuador. En agosto de ese año es destinado a la fraternidad de Ibarra. Allí se desempeña como Vicerrector y profesor del Seminario Seráfico. Más tarde llegó a ser Rector del Colegio, hasta el año 1979. En Ibarra fue muy apreciado y conocido. Allí fue nombrado como Presidente de la "Federación Deportiva Estudiantil de Ibarra", cargo que desempeñó con mucha competencia y gran entusiasmo. En septiembre de 1967 fue nombrado Vicario y ecónomo de la fraternidad de Ibarra, donde también desempeñó el cargo de Guardián. Los 17 años transcurridos en esta ciudad del norte del Ecuador, fueron años muy fecundos, de una dedicación al trabajo sin igual. Su labor en el Colegio "San Francisco" es aún hoy recordada con gratitud por cientos de alumnos, profesores y padres de familia a quienes Benito supo llegar con mano dura, pero con gran sentido de humanidad y cercanía a los problemas de la gente. La gente sencilla que acudía y acude hoy día a nuestra iglesia conventual siguen recordándole entrañablemente.

En 1979 es elegido Viceprovincial del Ecuador. Cargo en el que permanece hasta 1985. Durante estos seis años, su preocupación mayor es la animación fraterna. Esta preocupación le lleva a participar en cursos de animadores de Comunidad (CLAR). No cabe duda que fueron también años duros, que dejaron profunda huella en su persona consciente de haber respondido lo mejor posible a una encomienda tan delicada como es el gobierno de una viceprovincia. Una vez finalizado su servicio viceprovincial, y después de una breve estadía en Pifo a cargo de los jóvenes aspirantes, fue destinado a la recién fundada fraternidad de Cuenca. Hizo su entrada en agosto de 1985, como Párroco de la Parroquia "María Reina de la Paz". Aunque los comienzos fueron duros, la personalidad de Benito hizo que la parroquia comenzase a caminar de un modo diferente. Su simpatía, la cercanía a los problemas reales de la gente, enseguida le abrieron paso entre los moradores del sector. En 1989, y hasta 1992, ejerció en la Arquidiócesis de Cuenca el cargo de Vicario episcopal de la Pastoral Urbana. Paralelamente fue elegido como primer Dirigente Barrial de la federación de Barrios de la ciudad de Cuenca. Iniciativa esta que él impulsó junto a gran número de seglares, en quienes logró crear un fuerte sentido de lucha por la defensa de sus derechos. La Parroquia vio florecer durante su permanencia gran cantidad de grupos juveniles, músicos, grupo de Teatro y Danza, grupos de Liturgia, Catequesis, Biblia, de oración, legionarios de María, catequesis, grupos sociales y culturales, organizaciones populares, a más de su preocupación por atender a los enfermos, personas con deficiencias físicas, ancianos y problemas de índole familiar.

El 30 de junio de 1992 sufrió un infarto de miocardio. Gran fumador durante muchos años, tuvo que comenzar a cuidar esmeradamente de su salud. En septiembre del mismo año los superiores deciden que se tome un año sabático en la Provincia. En septiembre de 1993, una vez ya de regreso en Ecuador, se incorpora a su nuevo destino y responsabilidad de ser Maestro de Novicios (obediencia recibida el 16-07-93, por el entonces Ministro Viceprovincial Marcelino Armendáriz), en la fraternidad de Portoviejo. En 1996 se le nombra, además, Director del Postulantado, que a la sazón fue trasladado a Portoviejo. En esta fraternidad reside hasta 1999. Entonces recibe la obediencia para trasladarse a la Fraternidad de Guayaquil para desempeñarse como Párroco de la Sagrada Familia.

Benito se distinguía por ser un buen religioso. Fiel y exigente, pero siempre con un buen sentido del humor y la alegría, que sin duda era la nota más sobresaliente de su persona. Su gran sentido humano le atrajo la simpatía y el afecto de todos quienes le rodeaban, tanto hermanos de fraternidad como seglares. Se sentía muy cercano a los problemas de la gente y buscaba soluciones en la medida de sus posibilidades. Hombre activo, siempre estaba rodeado de gente dispuesta a seguir sus orientaciones. Trabajador infatigable, con un gran sentido misionero. Servidor incansable de la fraternidad y del pueblo.

Su disposición a cooperar a favor de las necesidades viceprovinciales fue ampliamente reconocida. El 30 de septiembre de 1996, en carta dirigida por el Viceprovincial Marcelino Armendáriz, se le reconoce "tu entereza personal, tu testimonio religioso, tu sabia percepción de la vida religiosa y la orientación juiciosa para quienes buscan la respuesta de seguimiento a Cristo y a Francisco en nuestra vida capuchina".

Nadie podía suponer que del 6-10 de noviembre iba a ser la última semana de vida de nuestro hermano Benito. Sus hermanos de la Viceprovincia del Ecuador tuvimos la gracia del Señor de poder convivir estos últimos días con él. Durante esas fechas, los hermanos de la Viceprovincia nos encontramos, como cada año, para compartir nuestras vivencias e inquietudes, nuestras ilusiones y los desafíos que nos presenta la vida actual. Allí estuvo Benito, con su sonrisa y su buen humor. El día 9 de noviembre, aprovechando la celebración de las Bodas de Oro del hermano Ramón Echegaray, tuvimos un día dedicado al encuentro fraterno. Después de la comida, Benito captó la atención de todos nosotros al relatarnos con grandes aspavientos una anécdota acaecida no hace mucho, donde unos policías detuvieron el coche donde viajaban siete hermanos nuestros, apuntándoles con pistolas por considerarles asaltantes de un bus. Con su reconocido don de imitador, iba caricaturizando a cada uno de los presuntos ladrones, exagerando sus expresiones de miedo y nerviosismo, arrancando risas y riéndose él mismo de las situaciones por las que tuvieron que pasar. Ese fue Benito: hasta el final, alegre. El viernes por la noche, se despedía de todos nosotros camino al Terminal de Buses. Parecía que su salud era buena. En su mente, muchos proyectos y preocupaciones, pero con ánimo de trabajar y luchar.

La mañana del 11 de noviembre nos sorprendió a todos con la noticia de su paso a la Casa del Padre. Mañana, domingo, tendrán lugar su sepelio y funeral a las tres de la tarde. Gracias, Benito, por ser nuestro hermano y por habernos dado tantas ilusiones y haber sembrado en nosotros la alegría de ser hermanos. Te recordaremos siempre con gratitud. Descansa en Paz.

Quito, 11 de noviembre de 2000


 

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